Archivo mensual: febrero 2013

¿LA FELICIDAD ES POSIBLE SIN FRACASOS?

 

escalando

Seguro que estaréis de acuerdo conmigo que una de las consecuencias que solemos llevar peor son las derivadas de nuestros errores. Y, ¿sabéis por qué, entre otras razones? Porque atribuimos como causas de los mismos a aspectos que están fuera de nosotros, pero pocas veces a nosotros mismos.

Debemos aprender de nuestros errores y no considerarlos fracasos. Porque los fracasos son malas interpretaciones que hacemos de los errores. Y en su peor interpretación está el atacar nuestra autoestima y dejarla maltrecha. Deberíamos considerarlo, como hizo Edison, intentos fallidos que nos acercan más al éxito.

Ojalá cometiéramos más errores y no tuviéramos miedo de hacerlos. Lo que nos impide cometerlos es nuestro miedo al fracaso, y nuestro miedo al rechazo.

Pero lo que más tememos con el fracaso es la derrota que sentimos provocada por los errores cometidos. Pero deberíamos tratar al acierto y al error con la misma actitud, pues ambos son caras de la misma moneda, la del éxito. Ya lo dijo el poeta Rudiart Kipling: “si tropiezas en el triunfo, y llega la derrota, y a los dos impostores les tratas de igual modo, serás hombre, hijo mío”.  Y añade:

“Si en la lid el destino te derriba; si todo en tu camino es cuesta arriba; si tu sonrisa es ansia insatisfecha; si hay tarea excesiva y vil cosecha; si a tu caudal se contraponen diques… ,date una tregua, pero ¡NO CLAUDIQUES!”

Este poema me ha entusiasmado siempre. Por eso le puse música hace tiempo. Me inspira en los momentos en los que he estado a punto de tirar la toalla. Me gustaría que también os inspirase a vosotros. A mis 59 años sigo pensando que me queda mucho por aprender y descubrir. Pero hay veces que lo veo todo de color oscuro. Porque he cometido bastantes errores y he estado en no pocos momentos desesperado. Pero sigo adelante tratando de disfrutar con las cosas que hago y trabajando para hacer que cada momento sea maravilloso por alguna razón.

Cada día encuentro personas que me sirven como ejemplo de perseverancia y tenacidad. Personas que desde el más absoluto anonimato siguen con gran energía y empeño pese a las enormes dificultades que tienen por la falta de trabajo, por problemas de salud, por enfermedades terminales, por la pérdida de seres queridos, por accidentes imprevistos que les privan de lo más valioso que han tenido, por cualquier causa que les dificulta seguir adelante y superar los retos con los que se enfrentan. Cada día me sorprendo por la cantidad de casos que voy conociendo de personas que se superan a sí mismas pese a las enormes dificultades con las que tienen que enfrentarse.  Seguro que tú también, querido lector, estás esforzándote por seguir avanzando pese a todo. Ánimo y gracias por seguir adelante pese a los enormes “diques” que la vida pueda presentarte. ¡No claudiques nunca! ¡No te rindas jamás!

Quiero ejemplificar la actitud de lucha con un breve cuento, atribuido a Joan Baez, que cuenta la historia de un campesino que tenía un burro que cayó un día en un pozo. El animal intentó salir como podía del pozo, pero no le era posible. Se esforzó durante horas sin conseguirlo y apenas le quedaban fuerzas para quejarse cuando llegó el dueño  tras oírle. Por más que el dueño intentó ayudarle no pudo lograrlo y no se le ocurría la manera de sacar al animal de allí. Finalmente pensó que el burro ya estaba muy viejo y que el pozo, que estaba seco, bien podía ser el lugar adecuado para dejarle morir, pues no compensaba lo que el burro podía aportarle ya con su pobre esfuerzo, con el dinero que debía emplear para sacarle. Al final decidió que lo mejor sería tapar el pozo con tierra y enterrarlo allí mismo, por lo que pidió ayuda a todos sus vecinos para esta labor. Comenzaron todos a tirar tierra al pozo, pero el burro seguía quejándose y rebuznando lastimosamente. Después de que tiraran más tierra pareció que el burro por fin se quedaba inmóvil, como muerto.  Pero más tarde el campesino miró al fondo del pozo y vio sorprendido que el burro sin apenas fuerzas se removía en la tierra que habían lanzado y se recuperaba de nuevo. Más tarde volvía a quedarse inmóvil y, de nuevo, los campesinos echaban tierra hasta que el burro dejaba de verse. Pero pasados unos instantes, de nuevo el burro se sacudía la tierra y daba un paso encima de ella. Así, tras varios intentos de sepultar al burro en la tierra, muy pronto éste llegó hasta la boca del pozo, logrando pasar por encima del borde y salir ileso trotando de nuevo.

Así deberíamos hacer en nuestra vida. Que todo aquello que parezca que va a hundirnos y a terminar con nuestras expectativas, se convierta en nuestro mejor oportunidad para vencernos a nosotros mismos y conquistar nuestra libertad y un mejor estado de vida.

Para terminar os diré una frase atribuida a Nelson Mandela, a quien muchos de vosotros conoceréis por el largo tiempo que pasó en la cárcel de Sudáfrica al oponerse al régimen del “apartheid” que dice: “Un ganador es un perdedor que nunca tira la toalla”. Así deberíamos entender la perseverancia en aquello que creemos que es justo, de forma que nunca abandonáramos nuestros sueños si ellos tienen como objetivo hacer felices a los demás y contribuir a la creación de un mundo más humano y más justo.

 Con gratitud

 Tomás Contell

LA FELICIDAD COMO RESULTADO DE LA “CAUSALIDAD”

Causalidad

         Si hoy me siento más feliz que ayer, pero menos que mañana, no es por casualidad, sino por causalidad. Todo cuanto hacemos tiene sus consecuencias. Todo. Lo repito: TODO. Puede que las consecuencias no aparezcan en el justo momento de nuestros actos, pero pronto o tarde aparecen. Y las que más pronto aparecen son las consecuencias derivadas de nuestros pensamientos y nuestras emociones.

        Se suele afirmar que existen unas Leyes en la Naturaleza que se aplican a todo en el mundo natural y es imposible escaparse de ellas. El hombre es parte de la naturaleza y, consecuentemente, las acciones de todos y las circunstancias están entrelazadas tanto con la naturaleza como con todo lo que la gobierna. Una de estas Leyes, si no la más importante, es la de “Causa y Efecto”: nada ocurre por azar y, para cada efecto, hay una causa asociada a ella.

        La felicidad (o la infelicidad)  nunca llega por accidente, siempre es un flujo de efectos y causas. Cada pensamiento y acción tiene efectos específicos y medibles; así que para obtener los mismos resultados que han obtenido las personas felices, debemos preguntarnos cuáles han sido sus pensamientos y sus acciones que han motivado ese estado de felicidad. Por otra parte, nos habla de la importancia de “controlar” nuestra mente para lograr así un mayor bienestar general, ya que las personas felices y exitosas no sólo controlan sus vidas sino también sus pensamientos acerca de ellas; los grandes pensamientos son el punto de partida para los grandes logros.

        No debemos olvidar que muchas personas creen más en la Ley del Accidente, es decir, que la vida es azar y que todo ocurre por accidente. Pero esta ley nos impide ejercer la Ley del Control que es la que nos va a permitir alcanzar la felicidad. Para librarse de la ley del accidente, debemos establecer metas y tratar de alcanzarlas y veremos cómo en poco tiempo comenzaremos a sentirnos mucho mejor, pues observaremos y sentiremos que somos los artífices de nuestro propio destino a través de ejercer el control de nuestros pensamientos.

        La aplicación más importante de la ley de la Causalidad viene del hecho de considerar al ser humano como un ser “mental”.  Normalmente pensamos que son las casualidades de la vida las que nos condicionan y determinan nuestros resultados. Y no nos paramos a pensar que somos nosotros, con nuestros pensamientos y nuestras acciones quienes nos convertimos en causa de todo cuanto nos ocurre y, en otros casos, son los efectos que permitimos que ciertas causas provoquen en nosotros, los que a su vez, se convierten en causas de otros efectos.

        Como digo en mi canción titulada La Causalidad: “todo cuanto nos ocurre tiene su significado. Aprender a interpretarlo es lo que más nos va a costar. Cuanto antes encontremos esa llave del secreto, más pronto el tesoro abrimos de la felicidad”.

        Es muy importante considerar a esta Ley como la que mejor explica cómo lograr la Felicidad. Ya que si consideramos todos los principios que son necesarios para alcanzarla, vemos que todos ellos aplican el de la causalidad para hacer posible la felicidad. Es decir, si tal causa o principio está presente, el efecto será una mayor felicidad. Así, si me conozco bien a mi mismo (causa), si desarrollo el AMOR en todo cuanto veo y siento (causa), si siento que progreso en mi vida (causa), si atraigo lo que soy más que lo que deseo (causa), si creo firmemente que soy feliz (causa), si cuido mi mente y  mi cuerpo (causas), si mantengo en equilibrio las áreas fundamentales de la Rueda de la Vida (causas), si vivo cada día como si fuese el último día de mi vida (causa), si persisto en cumplir los principios de la felicidad (causa), el efecto que obtendré será, inequívocamente, la FELICIDAD. No puede haber otro resultado, ya que por la ley de causa y efecto, se cumplirán las predicciones.

        En breve escucharéis mi canción titulada “La Causalidad”. Esta canción la compuse en casa del que era mi amigo en Moldavia y luego me traicionó administrando mis bienes en su propio beneficio y robándome. Claro, que en aquél momento no me podía imaginar nada de lo que iba a ocurrir. Pero esta canción, sin saberlo en aquél momento, iba a servirme para comprender más tarde algo sobre lo ocurrido, porque todo cuanto nos ocurre es por algo y para algo. Lo difícil es soportar el daño o aceptar el precio a pagar por el proceso de aprendizaje, sobre todo cuando estás viviendo dicho proceso y no puedes comprender la lección. Pero con paciencia y perseverancia, el aprendizaje llega y con él, la comprensión y la paz.

Os deseo las mejores causas para vuestros mejores resultados. Y la mayor compresión, energía y paz para aceptar vuestros aprendizajes más difíciles.

Con gratitud

Tomás Contell

EL BIENESTAR Y LA FELICIDAD: REFLEXIONES CON FERNANDO MORENO

Café del Mar 3

Llevo asistiendo desde hace varios sábados, una vez por mes, a un encuentro con Fernando Moreno (FM). No voy a hablar de él directamente, pero sí de lo que me ha supuesto hasta el momento encontrarme cada mes con quien pone a prueba mi Visión de lo que quiero ser y hacer, al igual que me somete a continuas reflexiones que me están haciendo mejorar cada mes un poco más en diversos aspectos.

En una de mis canciones (en la que hablo de la importancia de tener un sueño por el que esforzarse y disfrutar en su proceso), menciono la importancia de estar en contacto con personas que consideramos son mejores que nosotros y que nos pueden ayudar a mejorarnos a nosotros mismos a través de “copiar” de ellos. Este aprendizaje vicario, de imitación, tan utilizado en la infancia, se ha perdido en la adultez porque esta sociedad no prodiga la buena ejemplificación, sino modelos pobres por sus valores a transmitir, lo cual provoca un mayor empobrecimiento de la sociedad en general.

Agradezco desde aquí la labor que está realizando “Espai Coach” de acercar a grandes personas que dedican su tiempo y esfuerzo a mostrar a los demás mejores y más positivas formas de entender la vida, de ser más productivos, de lograr altos niveles de energía y salud, de ayudar a tener éxito a quienes se lo propongan, de alcanzar el bienestar y la felicidad en definitiva. Así lo hace dando a conocer a Toni Robbins a todas las personas de habla hispana al ser su partner oficial, como también ahora con FM.

Los encuentros con FM me han permitido descubrir que no basta tener una “Visión” clara en nuestra vida, acompañada de una “Misión” que emprender (ambas cosas muy importantes), sino que además hay que ponerse manos a la obra y hacer todos nuestros “deberes” para materializarlas. Esto ya lo hemos oído otras veces y a otros muchos autores. Pero FM transmite fuerza, credibilidad, experiencia, solidez y ofrece tantos ejemplos de vida emprendedora que no hacer lo que te propone es garantizarte un fracaso que podrías perfectamente haberte evitado.

Este último encuentro se ha tratado el tema de la negociación y ha hablado del método que él denomina “In-fluir”. No voy a entrar en detalles, porque para eso hay que asistir a sus encuentros y aprender con la práctica. Pero sí voy a comentaros lo que supuso para mí en cuanto a las reflexiones que me he hecho y que tienen que ver con mi Visión.

En mi libro, que en breve estará accesible en mi Web, comento que la Felicidad consiste en desarrollar una determinada manera de pensar, como ocurre con el Éxito. Porque no son los resultados que obtenemos lo que define la felicidad (eso es el efecto), sino la manera de pensar la cual determina, condiciona y es causa de que obtengamos la felicidad o el éxito en lo que nos propongamos. Porque los resultados, aunque sean buenos, positivos, negativos, esperados o inesperados, deben verse como obstáculos que vamos superando y que ponen a prueba nuestra manera de pensar, nuestro sistema de creencias, con lo que debemos agradecer su aparición pues nos permiten “reconsiderar” todo cuanto pensamos y creemos.

Henry Ford dijo: “los obstáculos son esas cosas espantosas que ves cuando apartas los ojos de tu meta”. Os invito a que no apartéis vuestra mirada de la meta que os hayáis trazado y si veis obstáculos (que los veréis, seguro), recordéis a Mark Twain que decía que “los obstáculos no son más que un condimento del triunfo”.

Yo he podido analizar que, si no hubiera sido porque mis negocios han ido tan mal en estos 3 últimos años, no me hubiese dado a mí mismo la oportunidad de empezar a hacer algo diferente. Y pensando cómo era mi infancia y lo que realmente me gustaba, he llegado a la conclusión de que he querido aprender y vivir como un técnico, porque eso era lo que se me ponía como modelo de persona de éxito, abandonando la parte artística y emprendedora que siempre había estado en mí.

Por eso agradezco a la vida que, con los errores que he cometido, me haya abierto los ojos para empezar un nuevo camino. Ahora debo trabajar para apreciar más esta parte de mí y trabajar más con mi hemisferio cerebral derecho para recuperar el tiempo que nunca he perdido, pero que ahora quiero emplear de manera diferente.

Otra reflexión interesante es la que me ha hecho ver que tengo una tendencia excesiva a mostrar “mi peine”. Esta expresión no es más que la forma de decir que aquello que vendemos o el servicio que queremos ofrecer, si lo valoramos como es debido, no debemos mostrarlo de manera fácil y rápida, sino pensar a quién, cuándo, cómo, por qué y para qué lo mostramos, valorando especialmente si la persona va a estar interesada y necesitada de ello. De lo contrario, no perdamos el tiempo pues no vamos a resolver ninguna necesidad y no nos van a comprar el “peine”.

También, aunque esto ya me lo había aplicado en no pocas ocasiones, debo seguir insistiendo en descubrir y desarrollar mi parte femenina, esa que tiene que ver con la manera de enfocar las cosas y de entender las experiencias (no con mi orientación sexual que tengo claramente definida) y aprender a intercambiar mis partes masculina y femenina (ying-yang) en función de mis objetivos. Y a base de entrenamiento y repetición, lograr disfrutar con el proceso hasta conseguirlo.

Por último, pero no menos importante, he comprendido que debo dejar de intentar agradar a los demás y pensar más en agradarme a mí mismo. Nunca nadie va a tener todo el conocimiento necesario para poder comprender lo que me motiva a actuar o el por qué de mis aciertos o errores, por lo que nunca podrán acertar con su agrado o desagrado hacia mí. Y si debo guiarme por estas apreciaciones, me convierto en un esclavo de sus criterios, olvidándome de los míos que son los que he construido con mi experiencia y saber. Así, pues, debo dejar de una vez por todas intentar agradar a los demás y pensar en sentirme satisfecho por mis pensamientos y acciones. Lo demás, venga lo que venga, bienvenido sea. Pero yo a lo mío.

Y vosotros a lo vuestro.

Con gratitud

Tomás Contell

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