Archivo mensual: marzo 2013

“LA FELICIDAD, COMO EL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE, EMPIEZA POR UNO MISMO”

Creek

Me ha gustado leer estas declaraciones del Presidente Uruguayo: “El primer elemento del medio ambiente es la felicidad humana”.  José Mujica dijo: “Si queremos tener futuro como seres humanos debemos cambiar nuestra forma de actuar y cuidar de nuestro planeta, que es el hogar donde vivimos. No tenemos a donde ir si destruimos este hogar. Por ello, tenemos que coger las riendas de nuestro destino; en estos momentos no gobierna el hombre, sino las fuerzas desatadas por él; es un problema político, la globalización gobierna al hombre y no el hombre a la globalización”.

Hace tiempo que vengo diciendo (lo sé, no soy lo suficientemente conocido ni influyente, pero me basta con tenerlo claro yo y quienes me rodean) que el cuidado del medio ambiente empieza por uno mismo. Con pequeños gestos relacionados con la aplicación de las 3 “R” (reducir, reutilizar y reciclar), pero principalmente por el cuidado del propio cuerpo, que es el medio más próximo a nosotros y que requiere de una mayor atención.

Si lo hacemos, estamos tomando una mayor conciencia respecto del medio ambiente en el que nos movemos. Porque, ya que queremos darle a nuestro cuerpo lo mejor, seguro que vamos a poner todo nuestro cuidado en tener el medio ambiente en perfectas condiciones.

Claro que hoy en día, se ha invertido el orden de importancia, haciendo que sean las personas las que estén al servicio de los intereses de la economía, trayendo como consecuencia que se haya perdido la manera de vivir dignamente en muchos sitios del planeta, poniendo en grave peligro sus recursos  y el futuro de las nuevas generaciones.

Parece mentira que sabiendo que nuestro valor más importante es la propia vida, seamos capaces de actuar contra natura  en aras de poner el valor del “libre albedrío” por encima de cualquier otro valor, haciendo que las decisiones que se tomen en muchos casos se quieran justificar por el puro ejercicio de la libertad del ser humano.

Se ha debatido demasiado a lo largo de la historia del hombre que la libertad no debe ser excusa para atentar contra el principio de la vida. Y eso está pasando en muchos casos con la mala interpretación del desarrollo tecnológico, avances en la farmacología, manipulación genética, alimentos transgénicos y un largo etcétera.

Como decía el Presidente uruguayo “nuestro más preciado tesoro es la vida y el objetivo debería ser vivir felices y cualquier cosa que vaya en contra de la felicidad humana no se puede llamar progreso. Es urgente que los restantes presidentes se den cuenta que es un problema de todos y que debemos pasar de las palabras a los hechos para solucionarlo”.

En mi caso, como espero sea el de ustedes, no voy a esperar a que los presidentes se den cuenta de que es un problema de todos y ver qué van a hacer para solucionarlo. Me voy a poner ya a hacer todo cuanto esté en mi mano, empezando, como he dicho al principio, por cuidarme a mí mismo, mi cuerpo, mi mente y mi espíritu.

Seguro que si cada uno hacemos lo mismo, no será necesario que los políticos tengan que decirnos lo que hay que hacer. Porque el cambio empieza por uno mismo. Con pequeños gestos, pero determinantes.

¿Nos ponemos manos a la obra ya?

Os deseo muchos éxitos en vuestra lucha individual.

Con gratitud

Tomás Contell

 

¡¡¡EL DÍA MUNDIAL DE LA FELICIDAD!!!

ser-felizQueridos lectores:

Hoy es un día como otro cualquiera. Lo que lo haga especial dependerá de ustedes mismos. Pero les propongo que reflexionen conmigo acerca del hecho de que hoy, precisamente hoy, las Naciones Unidas han declarado  a este día como el “Día de la Felicidad”.

Siempre me ha parecido algo “chirriante” o chocante el que haya que declarar un día especial para que la gente caiga en la cuenta de lo importante que son determinados temas. Si tuviéramos mayor consciencia de quiénes somos y a qué hemos venido a este mundo, seguro que consideraríamos innecesario dedicar días especiales a temas tales como la mujer, la infancia, el hambre, la mujer trabajadora, el día de la madre, del padre, de los mayores o, como en el día de hoy, la felicidad.

El Día Internacional de la Felicidad se celebra hoy miércoles 20 de marzo por primera vez, tras haber sido aprobada su conmemoración por la Asamblea General de la ONU, el pasado mes de junio de 2012, después de que el primer ministro de Bután, Jigme Thinley, solicitara su celebración.

El reconocimiento de esta celebración por la ONU se produjo después de que Bután señalará “la búsqueda de la felicidad como un objetivo humano fundamental”. De esta forma, Naciones Unidas ha animado a los Estados Miembros a promover “políticas públicas que incluyan la importancia de la felicidad y el bienestar en su apuesta por el desarrollo”, al tiempo que ha solicitado que celebren este día “de manera apropiada, incluyendo actividades de educación y de toma de conciencia del público”.

Bután, considerado como el país más feliz de Asia y el octavo del mundo, según Business Week, plantea un desafío económico basado en el “Índice de la Felicidad Nacional Bruta” y no en el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB). Además, ha indicado que “la felicidad en Bután es prácticamente un mandato constitucional, que se basa en los pilares de un desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo; la preservación y promoción de la cultura; la conservación del medio ambiente; y el buen gobierno”. Por ello, Thinley aseguró que “la felicidad es una meta a perseguir, muy positiva para Bután, porque gracias a ella el país podrá conseguir la paz, estabilidad y la cooperación global”.

Hasta ahí, dentro de lo ya comentado, todo me parecería relativamente normal. Pero lo que más me sorprende (y no gratamente) es que el ya famoso conocido “Instituto Coca-Cola de la Felicidad” se vaya anunciando diciendo que se sumará a la primera conmemoración de este día con el objetivo de “aumentar la felicidad de cada individuo y de los que le rodean” uniéndose así al deseo de Bután y de las  Naciones Unidas.

Ya comenté en una ocasión mi opinión sobre este instituto y el uso que hace de la felicidad. Si tanto se preocupan de este tema, ¿por qué no se ocupan de proveer de algo tan importante y vital para la felicidad de las personas como es su salud? Porque lo primero que deberían hacer es ofrecer la verdad acerca de sus productos, de cómo acidifican el organismo provocando problemas serios para la salud si consumen una dosis de sus bebidas más allá de lo razonable. Y no vale que me digan que el problema se lo crea uno mismo si no sabe regular la cantidad a tomar, porque con ese criterio, podríamos dejar los medicamentos al alcance de cualquiera diciendo que se regulen ellos mismos sobre qué tomar y su cantidad adecuada.

Porque,  ¿cuántas personas saben la verdad de lo que provoca la famosa bebida? Busquen en internet u ocúpense de su salud, viendo cómo los señores de la Coca-cola hacen felices a las personas ofreciéndoles unos productos que nada de salud reportan a quienes los consumen, pero sí grandes beneficios a la compañía.

Por eso me da mal “rollo” que con su gran poder económico sean capaces de montarse grandes eventos con gente famosa, importante y a las que les pagan un montón de dinero para que se hagan la foto con los de la Coca-Cola, haciendo que la gente asocie mentalmente su producto con la felicidad.

Vienen a mi mente infinidad de anuncios de los que tiempo atrás en la televisión se hacían del alcohol y el tabaco, donde se hacía exactamente lo mismo, provocando en las personas un consumo de esos productos porque venían asociados a pensamientos e ideas (trabajaban las “creencias”, erróneas por supuesto y manipuladas) de que les harían más hombres, más felices, disfrutar más de la vida, tener más energía, tener más éxito social y tantas cosas a las que, gracias a Dios, el sentido común de las personas y los numerosos resultados de las investigaciones, acabaron obligando a que se retiraran dichos anuncios publicitarios.

¿Llegará algún día en el que se hará lo mismo cada vez que se demuestre que algún producto no es recomendable para la salud? ¿Llegará ese día donde los anuncios sean verdaderos consejos serios para que las personas mejoren su salud y su bienestar?

Para ese cambio se requiere un nivel de consciencia individual que, si bien va creciendo cada día más, todavía está alejado de lo deseable. Porque la realidad es que la compañía Coca-Cola disfruta del 20 por ciento de los más de 66 millones de entradas registradas en Google relacionadas con el término “felicidad”. Y, para seguir bien posicionada, ha indicado que con motivo de este día enviará diferentes mensajes de felicidad a través de las redes sociales y realizará acciones especiales para los empleados de Coca-Cola. Más muestras del poder del dinero.

¿Cómo contrarrestar tal poder? se preguntarán. Pues, simplemente, tomando conciencia de lo que suponen sus productos y dejando de tomarlos. Recordemos que sólo la verdad nos harás libres. Busquemos la verdad y empecemos a ser libres responsablemente. Pues sólo la libertad responsable es la que nos hará tomar decisiones correctas que vayan a mejorar nuestro bienestar y el de los demás.

Entiendo que no es fácil. Sobre todo cuando ves que hasta el propio impulsor de esta iniciativa y primer ministro de Bután, Jigme Thinley participó en el I Congreso de la Felicidad organizado por el Instituto Coca-Cola en España en 2011. Allí afirmaba que “no se puede ser realmente feliz a menos que las personas que te rodean sean felices”.  Imagino que el primer ministro tendrá claro que, según muchos estudios realizados, la primera cosa que nos hace sentirnos felices es sentir que gozamos de buena salud, así como ver también sanas a las personas que queremos. ¿Y eso nos lo da la Coca-Cola?

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Con gratitud

Tomás Contell

“PASTILLAS PARA LA FELICIDAD”

       farmacos Quiero comentarles una noticia recientemente aparecida. Una más de las muchas que venimos escuchando desde hace tiempo con el mismo perfil. Pues seguimos en la misma línea de querer intervenir sobre los efectos, pero no sobre las causas (claro, nos es más cómodo buscar una “pastillita” que ponga remedio a nuestros males antes que buscar la causa de los mismos y trabajar sobre ellos).

        Les transcribo la noticia:

        “Una sustancia que hace la felicidad. Una investigación científica sobre los químicos que afectan las emociones descubrió una sustancia  que se segrega en estados de felicidad. El hallazgo de la hipocretina podría anunciar una nueva era en tratamientos contra la depresión” Un grupo de científicos de la Universidad de California aisló la hipocretina, un péptido que se segrega en grandes cantidades en situaciones de felicidad. Eso llevaría a inferir que si se aumenta la hipocretina, se podría elevar el estado de ánimo, o sea que se estaría frente a otro método para combatir la depresión. Durante la investigación los pacientes fueron grabados mientras veían televisión, interactuaban entre ellos o con médicos, enfermeras y familiares o amigos; mientras comían o eran sometidos a procedimientos médicos diversos; también, mientras dormían.  Se registraban sus actividades  y simultáneamente se recogían muestras químicas en forma simultánea. Luego ellos mismos evaluaban su estado de ánimo y sus actitudes contestando un cuestionario con intervalos de una hora. Sumando y evaluando todas las mediciones, los científicos pudieron comprobar que los niveles de hipocretina aumentaban cuando los pacientes sentían emociones positivas. Un paso más hacia la comprensión de las emociones”.

        Hoy en día tenemos la certeza (absoluta no, por supuesto) de que la depresión es el resultado de un proceso mental (aunque también bioquímico, me dirán) por el que la persona manifiesta una serie de síntomas fisiológicos que llevan a afirmar, precisamente, que la persona en cuestión está “deprimida”.

        Pero siempre surge la pregunta, ¿Qué es primero la respuesta fisiológica o los pensamientos que han llevado a ese estado? Me dirán que es difícil discernir lo uno de lo otro. Pero pese a que muchas investigaciones tratan de demostrar incluso una cierta base genética para predisponer a ciertas personas hacia un estado depresivo, no explica la genética el porqué en unos casos se manifiesta de manera tan aguda y en otros tan sólo como cierta predisposición en momentos puntuales que pasan desapercibidos.

        Lo más lamentable de noticias como éstas es que siguen influyendo en las personas sobre la creencia de que la solución a sus problemas pasa por encontrar la “pastilla” que tomándola remediará los males que les aquejan. ¿Imaginan ya a la gran industria farmacéutica desarrollando una “pastilla” para que las personas que no se sientan felices puedan, tomándola, alcanzar un mejor estado de felicidad? Ustedes se reirán, pero si hiciéramos la lista de la cantidad de productos farmacéuticos que se viene tomando cuya utilidad es más biuen poca y, en algunos casos, contraindicada par determinadas funciones biológicas?

        Acepto la argumentación de los productos farmacéuticos que salvan vidas, pero les diré que son mucho menos de los que imaginan. Y les remitiría a infinidad de artículos en los que se pone de manifiesto el gran poder de la industria farmacéutica para mantenernos atados al consumo de sus productos. Sólo les sugiero que visiten esta dirección para que se documenten, si les apetece: http://www.youtube.com/watch?v=gM_srcIufO4&feature=related,

        La cuestión es que, de seguir así, no me extrañaría que se esté investigando (y un día nos descubran) una pastilla contra la corrupción, el sentimiento de vernos manipulados por la banca o los políticos o contra la tendencia a manifestar nuestro inconformismo con las cosas que no nos gustan y queremos mejorar. ¡Ojalá! dirán algunos. Pero la verdad, esto tomaría un cariz que nos llevaría al más absoluto de los ridículos. Y a agravar la estupidez humana. No lo quiera Dios.

        Yo no estoy en contra de la investigación y el desarrollo que permitan salvar vidas, curar enfermedades, mejorar la calidad de vida del ser humano. Pero no perdamos nuestro Norte, la guía que debe marcar los pasos de las personas para su propia mejora personal, para su más completo desarrollo como personas.

        Y esa guía nos la han señalado muchas personas, profetas, formadores, científicos incluso que después de muchos años de investigación han concluido que nada sirve mejor al propio ser humano que cuidar su cuerpo, su mente y su espíritu de la manera más natural posible, en armonía con las leyes de la naturaleza que le están marcando las pautas mejores a seguir.

        No pretendo ensalzar el concepto russoniano de que “el hombre sólo encuentra en la Naturaleza la clave de la felicidad humana, despojándose de sus preocupaciones y sintiendo un goce profundo cuando va por caminos solitarios bordeados de flores, allí donde todo está lejos de la civilización”.

        No entendamos mal su mensaje ni el que quiero transmitir. Hablo de las leyes de la naturaleza, las que existen desde siempre y que inevitablemente nos condicionan. Como la ley de la gravedad, que aunque no crea en ella, no cometeré el error de tirarme desde un rascacielos, porque como no creo en ella, no me va a pasar nada. Absurdo, ¿Verdad? Pues así de absurdos actuamos con muchas de las leyes de la naturaleza, porque no las respetamos y luego queremos que ellas no nos traicionen.

        Aprendamos cuáles son esas leyes, respetémoslas y empecemos a vivir mucho mejor sin necesidad de buscar esa “pastillita” que pueda solucionar nuestros problemas. Porque somos nosotros, únicamente nosotros quienes los creamos y NOSOTROS quienes podemos encontrar remedio para ellos. Lo demás nos vendrá por añadidura. Y si no los hemos creado y nos han venido de manera imprevista, siempre podemos recurrir a la sabiduría de la Naturaleza para encontrar el camino para remediarlos.

Con gratitud

Tomás Contell

“ANTHONY ROBBINS Y MI FELICIDAD PERDIDA”

Te invito a leer este artículo mientras escuchas la canción que en su día compuse en honor a los “3 pilares” en los que Tony Robbins comenta que debemos apoyarnos para mejorar nuestra situación personal.

Hoy en día nos encontramos con una gran proliferación de “formadores” que venden sus “enseñanzas”, como lo hicieran en la etapa de Sócrates los sofistas, por un puñado de dinero al que mejor les pague, sin más pretensión que vivir de sus trucos o secretos, pero sin ser congruentes con lo que enseñan, pues no han hecho que su vida sea el ejemplo a transmitir, en lugar de sus conocimientos y habilidades.

      Y digo formadores y no maestros, porque el formador enseña lo que “sabe”, pero el maestro enseña lo que “es”. Recuerden lo que escribí haciendo referencia a Stephen Covey sobre la ética del carácter y de la personalidad. Pues eso, hoy en día se ha cultivado (y se cultiva todavía) más la personalidad que el carácter. Y así nos va.

        Al principio puede resultar un poco difícil reconocer a un formador de un maestro, pero les aseguro que a poco que pongan en marcha sus “antenas”, lo percibirán y lo diferenciarán. Y también sabrán que hay maestros en determinados aspectos y otros en otros, con lo que lo importante es reconocerles y aprender de ellos lo mejor que tienen.

        Pero eso sí, tómense la molestia de analizar si existe en la vida de esas personas la congruencia y el compromiso que se debe pedir a quienes han de predicar con el ejemplo. Porque cuando es así, se aprende mucho más y mejor. Y, como luego explicaré, se siente que la vitalidad y la energía llegan de una manera más limpia y profunda, produciendo los cambios que se necesitan para empezar a ser más excelente en todo cuanto nos propongamos.

Tony Robbins   Así me pasó con Anthony Robbins, al que considero un gran maestro. Y ahora entiendo por qué. Si bien siempre he podido y sabido enseñar, ha habido algo en mí que no me impulsaba a seguir mucho más adelante en este campo porque existían frenos, de los que ahora soy consciente, como mi temor de mostrarme como era realmente, con mis incongruencias y contradicciones, sabiendo que, siendo así, no podía dar lo mejor de mí porque “yo no me veía con la mejor imagen de mí mismo que podía y debía tener”. Pero ahora, sin ser en absoluto quien deseo ser todavía, siento que me encuentro por el buen camino y por eso he decidido dar un paso más allá en la dirección de mi maestría.

   Recuerdo una ocasión en la que le explicaba a una persona que, si bien estaba viviendo unos momentos especialmente difíciles en cuanto a lo económico, precisamente en lo que a felicidad y paz interior se refería, me encontraba mucho mejor que en los últimos años. ¿Por qué? Pues se lo debía, en gran medida, a la apertura de mi mente y de mi corazón que se produjo al asistir a un seminario de  Anthony Robbins, “Unless the Power Within” (Libera tu Poder Interior), donde no sólo tuve el placer de escucharle personalmente en mayo del 2012 en Londres, sino de poner en marcha muchos de sus consejos, principalmente en el tema de salud.

        Cuando asistí a este seminario venía arrastrando unos problemas en mi espalda que se habían convertido en crónicos, y algunas cefaleas para cuyo remedio se me remitía al neurólogo, al que evidentemente ya no he tenido que asistir. Recuerdo que había momentos que me costaba levantarme con energía de la silla para hacer los ejercicios que proponía, pues tenía que hacerlo con cuidado y tardaba en adoptar la postura corporal erguida. ¿Pueden imaginarse lo que supone que Robbins diga con energía a más de 6.000 personas que se levanten de la silla y empiecen a saltar o bailar al son de la música y que vean a uno que se levanta por fases y va poco a poco consiguiendo erguirse hasta poder moverse con cierta facilidad? Pues ése era yo.

        Recuerdo que en uno de los ejercicios que proponía, debíamos responder qué era lo que más queríamos obtener como objetivo del seminario. Mi respuesta fue clara, pues mi necesidad más apremiante a mis 58 años era tener más energía y vitalidad, mejorar mi salud y poder dejar de sentirme cansado y empezar a ver cómo la energía que siempre había tenido, e incluso el buen humor, regresaban de nuevo a mí para empezar a disfrutar de la vida.

        Y a todo ello me ayudó Tony Robbins. ¿Será por eso que se dice que “el maestro llega cuando el alumno está preparado”? Fui a verle gracias a una invitación de mi hija y de su madre (siempre les estaré agradecido). Y al vivir esos 4 días con la intensidad que lo hice, comprobando lo que él y su gran amigo Josep Macklendon dicen y hacen (sus vidas son congruentes y ejemplares), decidí intentar seguir sus huellas de una vez por todas.

        No es fácil explicar con palabras lo que se vive en un seminario de este tipo, porque mejor que describirlo, hay que vivirlo. Por mucho que digas que 6.000 personas de más de 40 países diferentes pueden estar vibrando al mismo tiempo con las ideas que transmiten, logrando que rían, salten, bailen o lloren con los ejercicios que se les proponen, o que atraviesen caminando descalzos unos metros de brasas encendidas en el suelo, no se puede creer si no se ve y se vive.

        Pero esto no es suficiente, porque la energía que se moviliza en estos eventos suele arrastrarte y te contagia y te empuja a hacer algo de lo que luego te sientes sorprendido. Esto lo conocemos y lo hemos visto también en innumerables eventos religiosos y políticos. Los líderes saben muy bien cómo mover la fe de las personas y sus recursos personales. Lo importante es que puedas observar y comprobar que esas personas están viviendo lo que dicen, están creyendo en lo que hacen y hacen que sus vidas sean mejores, ayudando también a mejorar las vidas de los demás.

        Porque en el caso de Tony Robbins, que se formó en su día con los creadores de la PNL (Programación Neurolingüística), aprendió -y sigue haciéndolo- de quienes son los mejores en cualquier ámbito de la vida, modelando de ellos sus estrategias para alcanzar la excelencia y mostrando a los demás cómo pueden llegar a ser excelentes también, después de aplicarse dichas estrategias a sus propias vidas.

        Por eso, muestran, enseñan y practican modelos de excelencia no sólo en la manera de pensar, sino en cómo alimentarse y cuidar el cuerpo para tener mayor y mejor energía y salud. Recuerdo que, conscientes de la dificultad que para muchas personas supone iniciar cambios en sus vidas por los hábitos adquiridos y la influencia de la sociedad en la que vivimos, nos proponían iniciar un período de 10 días como mínimo en los que pusiéramos en marcha su Plan de Energía Pura. Y mejor si lo hacíamos durante 1 mes, para notar efectos considerables.

        En mi caso, adquirí el compromiso en ese mismo momento de iniciarlo, porque no tenía sentido que viese y escuchase cuál era la solución para mejorar mi energía y salud y que no probase a ponerlo en práctica. ¿Qué podía perder? Nada. ¿Qué podía ganar? Mucho. Primero, demostrarme a mí mismo que realmente sigo teniendo el control de mi vida, que elijo lo que quiero y que puedo hacerlo. Y, segundo, ganar todos los beneficios que se me aseguraban a la vista de las muchas experiencias de otros.

        La cuestión es que, al regresar del seminario con Tony Robbins, empecé a cambiar mis hábitos pensando en hacer al menos 10 días o más de cambio alimenticio. Luego me planteé continuar más tiempo y, “causalmente”, empecé a notar ciertos cambios en mí pasados los dos meses, como sentirme más ligero, con menos molestias en mi espalda -de las cefaleas ya ni hablar- y con más y mejor energía.

        Fue en alguno de esos momentos en los que me dije a mí mismo que, si me sentía agradecido por los cambios que ahora experimentaba, debía mostrarlo aportando algo a los demás y “pagar” ahora el precio por estar logrando mi felicidad. De la misma forma que les propongo que hagan si la han alcanzado o cuando lo consigan.

        Gracias a Tony Robbins abrí mi mente y mi espíritu a un nuevo mundo de inimaginables posibilidades. Surgieron mis ideas de escribir mi primer libro; surgieron las canciones, con su letra y su música fruto de una inspiración que parecía que se había dormido para siempre; despertaron en mí sueños dormidos que habían estado esperando su momento para empezar a vivirlos de nuevo.

        Por eso, y muchas cosas más, voy a volver a ver a Tony Robbins el próximo Mayo en Londres. ¿Por qué no se atreven y hacen de sus vidas una nueva y maravillosa experiencia reinventándose a ustedes mismos? ¿Por qué no acuden a descubrir su Poder Interior? Seguro que valdrá la pena todo cuanto hagan por salir de su “zona cómoda” y desatar todo su potencial.

Si vienen a Londres, estaré encantado de compartir con ustedes ésta y otras maravillosas experiencias que seguro nos están esperando.

Con gratitud

Tomás Contell

PD.- Si quieren más información sobre el próximo evento de Tony Robbins, acudan a  www.tonyrobbinsspain.com

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“LA FELICIDAD Y SUS ENCUESTAS”

ENCUESTAS

Vengo leyendo desde hace un tiempo los resultados de encuestas acerca de qué países de nuestro Planeta son los más felices.

El estudio mundial realizado por WIN-Gallup International Association, la mayor red independiente de encuestadores de opinión, en 54 países, con más de 55.817 hombres y mujeres que abarcan una amplia mayoría de la población mundial se ha llevado a cabo desde 1977. La encuesta de fin de Año es una de las tradiciones más antiguas de la asociación. Los resultados parecen transmitir un mensaje optimista de que el pesimismo económico está amainando en todo el mundo y que la esperanza de una recuperación económica ha aumentado del 2% al 7%.

La esperanza económica general ha mejorado considerablemente. El pesimismo sobre la economía parece estar remitiendo en América del Norte y la esperanza económica está resurgiendo en la India y China. Sin embargo, Europa Occidental sigue siendo un reto con un temor ligeramente más pesimista sobre el futuro de su economía. Hoy en día vivimos en un mundo interdependiente y un pulso de esperanza en cualquier parte del mundo es un mensaje de esperanza para todos.

A pesar de los diferentes puntos de vista sobre la economía, la mayor parte del mundo se siente feliz con su vida. La pregunta decía así: “En lo que a usted se refiere, ¿personalmente se siente feliz, infeliz o ni feliz, ni infeliz en su vida?” En respuesta a la pregunta el 53% dijo que se sentían felices, 13% dijeron que se sentían infelices, el 32% no se sentía ni de una forma ni de otra y el 2% restante no respondió. El Barómetro Global de la Esperanza y Felicidad muestra que un gran número de personas se niegan a ver de manera sombría su futuro económico a pesar de su mala visión sobre las perspectivas económicas de su país.

Entre los 61 países encuestados ante la pregunta “comparado este año, en su opinión, ¿será el próximo un año de prosperidad económica, dificultades económicas o permanecerá igual? Las respuestas en España en el año 2010 dieron una visión negativa de -35, en el 2011 de -47, y en el 2012 de -59. Para consolarnos (si queremos) podemos pensar que fuimos superados en el 2012 mundialmente por países que lo veían peor todavía que nosotros, como Portugal (-85), Francia (-67), Líbano (-66), Bélgica (-64) y Georgia (-63). Curioso ¿verdad?

Ante estas encuestas suelen haber reacciones de diversos tipos. Una de las que he leído recientemente la del antropólogo Fabián Sanabria de Colombia, que se pregunta, como es lógico, si es felicidad o conformismo lo que realmente han medido estas encuestas, a la vista de los problemas que apunta existen las ciudades colombianas consideradas entre las más felices del mundo. Aseguró que si se obtuvo este resultado es porque la gente tiende a ser muy conformista y a no preocuparse por los grandes problemas del diario vivir, como las inundaciones en Barranquilla o las basuras en Bogotá.

Lo que no explican las encuestas es cuál ha sido la metodología seguida, porque ya el mismo antropólogo Fabián Sanabria apunta que es un estudio que metodológicamente no está bien hecho y del cual no se puede sacar la conclusión de que no hay un país igual de alegre que Colombia.

Pero a mí me gustaría añadir alguna reflexión más al respecto. Porque cuando se hacen estas encuestas no se explica cuáles son los verdaderos motivos por los que se preguntan los de la Win-Gallup International sobre cómo está eso de la Felicidad y la Esperanza en la Economía. Y, si bien creo que saberlo lo saben (son profesionales) no tengo tan claro qué les mueve a tan noble objetivo.

¿Creen ustedes que están preocupados por saber qué entiende la gente por felicidad y esperanza en la economía? ¿Se han planteado las diferencias culturales tan grandes que existen en cada uno de los países para entender lo que cada uno atribuye a esos conceptos? ¿Pueden comparar las peras que se cultivan en América Latina con las que hacen en Lérida, por ejemplo? ¿O las patatas de Francia con las de la huerta de mi vecino en Valencia? ¿Y si hablamos de los tomates que se producen en diferentes partes de nuestro planeta? De acuerdo, son peras, patatas y tomates. Pero ¿acaso no existen diferencias?  Pues claro que sí. Y si es así, cómo no lo va a ser con los conceptos de felicidad y esperanza en la economía.

Parece mentira que lancen unos resultados como éstos y se queden tan tranquilos. ¿Cuál es el concepto de felicidad y esperanza económica que tiene un niño de África que apenas tiene agua para beber y comida que llevarse a la boca? La respuesta la tienen fácil. Y ¿cuál es el concepto de felicidad y esperanza para quien no tiene trabajo en España y apenas puede pasar la familia con la pensión que recibe?

No sólo son las anteriores cuestiones aspectos importantes a tener en cuenta, sino también las que se derivan de la manera en que las personas, en igualdad de condiciones, entendemos la felicidad y la esperanza en la economía. Porque habrá quienes sentirán que su vida es dichosa y feliz por mantenerse sanos, en paz y en armonía con el Universo y que sus esperanzas en la economía pasan por obtener un trabajo digno que les permita atender sus necesidades básicas. Y habrá quienes no se sentirán felices si no tienen cumplidos todos sus caprichos y deseos, al igual que su esperanza en la economía no estará satisfecha si su cuenta bancaria no la tienen repleta de dinero (y mejor en algún paraíso fiscal).

Esto de las encuestas y las estadísticas nunca deja de sorprenderme. Se acuerdan de aquella reflexión que dijo un experto: “si somos 2 personas y hay 4 jamones a repartir tocamos a 2 cada uno”. Y ahí queda la cosa. Pero no se preguntan si el que tiene que repartir los jamones decide comérselos todos él y no dar ninguno al otro. O si se habló de jamones virtuales y al final nadie se comió nada. O que se los llevó Hacienda y se quedaron sin probar bocado. Todo es posible.

En fin, ustedes mismos.

Con gratitud

Tomás Contell

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