Archivo mensual: junio 2013

MI PRIMER SALTO AL VACÍO

IMG_4734Imagino que, entre los que me leen, habrá personas que han practicado deportes de riesgo y sabrán a lo que me voy a referir. Si no es el caso, creo que igualmente les puede ser útil lo que voy a relatarles.

El pasado sábado tuve la experiencia de saltar en paracaídas. Eso sí, en tándem. No se puede practicar un deporte de riesgo sin seguir los pasos requeridos para garantizar el máximo de seguridad.

Hacía tiempo que deseaba realizar alguna práctica que comportara un elevado nivel de descarga de adrenalina. Porque sé que después del “subidón” que supone la tensión que provoca practicar un deporte de alto riesgo, se produce primero una euforia inenarrable, por una parte y, por otra, una sensación de paz y relajación enorme, como de vacío de todo cuanto te ha llenado y que es genial para descansar de tantas cosas que suelen ocupar nuestra mente de una manera que puede llegar a ser incluso hasta obsesiva.

Las circunstancias (diría mejor la “causalidad”) hicieron posible que pudiera ocupar el lugar de otra persona que, un día antes, no se decidió a dar el salto en paracaídas. Como soy de los que no desaprovechan las oportunidades que la vida me presenta para experimentar lo que me parece algo extraordinario, acepté el reto y dije que lo haría.

EL día señalado, en las instalaciones que tiene el skydive en Castellón, me bauticé por primera vez en esta práctica. Unas horas antes de dirigirme hacia el lugar del salto, entré en la web www.skytime.info y tomé nota de lo que realmente iba a suponer dicha aventura. Ver las fotos y el vídeo de demostración me empezó a “conectar” con lo que sería la experiencia y, lejos de tener el consabido miedo hacia dicho deporte, me animé pensando en la cantidad de veces que los instructores lo practican y lo seguros que están de que todo va a ir bien.

IMG_4710Este tipo de pensamiento hacia la práctica de un deporte de riesgo es fundamental para abordar la actividad con la mejor actitud mental posible. Está claro que el riesgo existe, por eso te entregan antes de ponerte el arnés y darte las primeras instrucciones una hoja que has de firmar aceptando las posibles consecuencias que puede comportar dicho deporte, entre las cuales te ponen claramente que uno de ellas es la muerte. Leerlo así te intimida, al igual que cuando escribes a quien deben avisar primero en caso de accidente.

Todo esto es normal, como lo es cuando uno va al hospital y el médico te hace firmar autorizaciones para que pueda hacer su trabajo sin sentirse responsable de las consecuencias que la práctica de la medicina pueda llevar consigo. Y, en este caso, el médico se lava las manos, como Pilatos, de lo que luego vaya a pasar. Pero en el caso del salto en paracaídas, el que salta contigo se juega su vida, con lo que seguro que va a extremar todas las precauciones para que el resultado final sea totalmente satisfactorio.

Escribir sobre lo vivido nunca es igual que vivirlo en primera persona y tiempo real. Pero puedo deciros que fue genial, alucinante, increíble, maravilloso, apoteósico, vibrante, precioso, magnífico y no sé cuantos adjetivos más que podría poner. Seguro que las siguientes veces que me vuelva a tirar no serán lo mismo. Pero la primera vez, como cuando uno da el primer beso o siente la fuerza del amor, o vive su primera experiencia sexual, nunca se olvida. Eso creo que me pasará a mí también. Habrán más, pero no serán lo mismo.

Lo que más me gusta de vivir experiencias como éstas es sentir por momentos que mi vida la pongo en manos de “Dios” o podéis darle el nombre que queráis. Pero es sentir que dejas de tener el control y practicas (eso sí, después de ejercer el control sobre lo que realmente puedes ejercer) el total abandono de ti mismo, dejando que las cosas fluyan según lo planificado, teniendo la absoluta Fé de que todo irá bien. Es como cuando en el libro de “EL caballero de la armadura oxidada” se le pide al caballero hacia el final de las pruebas que ha superado, que se arroje al vacío desde el castillo del valor con la Fé de que nada le va a pasar, tan sólo con el convencimiento de que sólo ese acto le liberará de sus temores y le permitirá alcanzar su verdadera liberación.

Y así fué como me sentí al saltar desde el borde de la avioneta, con la Fe puesta en que todo iría bien y de que lo hacía para demostrarme a mí mismo una vez más que no se puede tener el control sobre las cosas, sino tan sólo sobre nuestros propios pensamientos y dejar que todo fluya y simplemente “sentir” la fuerza del viento en el cuerpo, la velocidad de caída, la sensación de libertad, de poder vivir esos momentos sintiendo que todo queda atrás, los miedos, las fatigas, los fracasos económicos o amorosos, las experiencias frustrantes, los complejos limitantes, los embargos, los desahucios, la corrupción, la mentira… Sólo existe el sentir, el volar, sensaciones de libertad y poder. Simplemente maravilloso.

Os animo a que lo experimentéis.

Con gratitud

Tomás ContellIMG_4742

“CUANTO MÁS CERCA SE ESTÁ DE LO DESEADO…”

_DSC1034Se acerca un momento importante en mi vida. Un momento para el gran cambio que he estado esperando y deseando. Hasta ahora todo han sido preparativos, trabajo, reflexiones, ejercicios, prácticas entre amigos, conversaciones con personas que han puesto a prueba mis creencias, mi visión y mi misión o que, por el contrario, me han animado e impulsado a seguir en la dirección fundamental de la vida que he elegido vivir.

Todo cuanto me ha ocurrido hasta ahora no ha sido nada fácil. Llevo desde que vine de Moldavia en febrero del 2011 viviendo un proceso de cambio, de transformación y de encuentro conmigo mismo que me ha llevado a descubrir mi Visión y mi Misión. Pero ese proceso ha sido largo, complicado en muchas ocasiones, con momentos de gran claridad y felicidad interior sintiendo la fuerza del camino que he visto que quiero recorrer. Pero también con momentos de grandes dudas, de miedos, de tristeza, de soledad de inseguridad.

En todo el proceso no he dejado de hacer aquello que mis maestros me han enseñado y la vida me ha hecho aprender: practicar cada día con fe, con paciencia, con perseverancia, con prudencia, con pasión, con precisión, mis ejercicios físicos, mi respiración, mi alimentación, mi meditación para dejar mi mente vacía y para luego llenarla de los mejores pensamientos, de las ideas más poderosas que me pudieran llevar a materializar mi gran deseo que no es otro que tener una vida extraordinaria, llena de sabiduría, pasión y AMOR.

Durante ese tiempo pude escribir mi libro que terminé en apenas 3 meses. Y compuse muchas de las canciones que forman ahora parte, junto con el libro,  de lo que quiero sea mi contribución para que los demás puedan apoyarse en mis vivencias y creencias para ayudarse a ellos mismos a ser mejores personas. No soy en absoluto pretencioso, porque no me siento mejor que nadie. Pero sé que lo que a mí me ha ayudado, también puede ayudar a muchas personas. Por eso siento que debo compartirlo con los demás y por eso voy a dar un gran paso en mi vida.

Sé que han sido 16 meses largos e intensos. Mucho o poco tiempo según se vea para qué o se miren los resultados obtenidos. Para mí es mucho tiempo si tengo en cuenta lo duro del camino. Pero si pienso que sólo han sido los preparativos para la nueva vida que quiero vivir, entonces pienso que es muy poco el tiempo transcurrido y que todavía no estoy suficientemente preparado. Pero eso ya no lo decido yo, porque hubiese querido presentar ya los resultados de mi trabajo y, no obstante, no me ha sido posible. Seguramente el Universo tiene otros planes y ha hecho que las cosas se retrasen, por supuesto para mi bien.

Si el tiempo es relativo, como sabemos, ¿qué importa cuánto tiempo tarde en hacer aquello que va a hacerme feliz, si ya estoy disfrutando con el proceso y sé que todavía será mayor mi felicidad cuando pueda compartir con los demás el fruto de mi trabajo y mi transformación? Si he vivido, como digo, 58 años buscando un sentido a mi vida, ¿qué importa esperar un poco más si ese sentido, por fin, ya forma parte de mi vida y sólo me queda que ir materializándolo poco a poco en los siguientes años que me queden por vivir?

Queridos amigos y amigas que me leéis ahora. Tened presente que no importa cuánto tiempo tardamos en encontrar nuestro camino, nuestro sentido a la vida, nuestro leit-motiv, nuestra motivación para vivir y hacer lo que nos haga verdaderamente felices, porque para eso hemos venido a este mundo: para aprender y experimentar, para amar y compartir, para crecer y contribuir. Por eso, nuestros errores, nuestros fracasos, no son tales si aprendemos con ellos y avanzamos hacia nuestro destino con el firme convencimiento de que al final de nuestras vidas habrá valido la pena vivir y experimentar todo cuanto hemos hecho.

Ahora empiezo a sentir, por una parte, la alegría del momento de la verdad. El momento en el que, como todo misionero, voy a llevar a cabo mi misión que no es otra que darme a los demás a través de mi libro y mis canciones para que puedan, como yo, experimentar la felicidad a través de los principios que nos han sido dados a lo largo de los siglos. Pero también, por otra parte, siento una emoción poderosa donde se mezclan la duda, la inseguridad, el temor y la ansiedad, al pensar cómo recibirá el público mi mensaje. Pero sé que, como los toreros cuando salen al ruedo, todo quedará a un lado dando paso en el momento preciso a la verdad de experimentar mi gran pasión: cantar.

No tengo prisa, ya sé ser paciente, pero también perseverante. Por eso quiero que mis canciones estén bien grabadas, que suenen de maravilla. Si habéis escuchado las canciones que están en mi web os podréis hacer una idea de cómo quedarán. Pero el proceso de convertir una canción en algo maravilloso no es sencillo. Porque no es lo mismo componer una letra y una música con la guitarra y cantarla acompañado sólo por este instrumento, que hacer toda una orquestación de cada canción para expresar mejor con todos los recursos sonoros lo que se desea. Pero ya falta menos. Y cuando todo esté listo, será el momento de mi verdad, de descubrir si todo mi esfuerzo, como pienso y deseo, ha valido la pena.

De vosotros y de vosotras será la respuesta, que esperaré y agradeceré siempre. Para mí, todo cuanto he hecho ya ha valido la pena por cuanto me ha llenado ya de grandes satisfacciones que espero seguir obteniendo.

Con gratitud

Tomás Contell

“GRACIAS POR VUESTRA GRATITUD”

10081356-ilustracion-de-gracias-en-varios-idiomasEl sábado pasado 8 de junio fue una tarde increíble entre un grupo reducido de personas, algunas de las cuales me eran conocidas y otras las conocí en ese mismo momento. Lo de increíble vino por lo que me supuso de sorpresa por la reacción que tuvieron ante la interpretación que hice en directo para ellos de algunas de mis canciones.

Todo surgió por la invitación de una amiga a la inauguración de su casa. Con este motivo nos encontramos personas con el denominador común de conocer a la anfitriona, pero no de conocernos entre nosotros. Al final de la comida, una sabrosa paella como buenos valencianos, aunque éramos de nacionalidades diferentes (de Rusia, de Uzbekistán, de Francia y de España) me pidieron que cogiera mi guitarra y cantara algunos de mis temas.

A petición de mi hijo Filipp (según dice él mi fan número 1) empecé cantando la canción de la “Autoestima”. Después canté la “Oración” y poco a poco fui interpretando varias canciones de mi repertorio. Conforme cantaba y veía la reacción de los asistentes empecé a sentirme cada vez mejor, porque veía que no sólo entendían lo que cada canción quería transmitir, sino que vivían con gran intensidad sus mensajes.

Surgió el comentario de cómo es el proceso de creación de mis canciones. Les comenté que si bien suelo componer primero la letra de las mismas partiendo de una idea que quiero transmitir, de un sentimiento o de una emoción y a partir de ahí busco una melodía que exprese junto con la letra todo lo que la inspiración me dice en ese momento, no siempre lo hago así. Porque en otras ocasiones es una melodía, unas notas que se repiten en mi mente y a las que acabo por darles forma y estructura, sugiriéndome después las palabras con las que acabo por dar el toque final a la canción.

A partir de ahí una persona del grupo comentó unas declaraciones de Alejandro Sanz por las que explicaba que las canciones, una vez se entregan al público, ya no son el patrimonio exclusivo del autor, porque las personas las hacen suyas en el sentido de que al compartir lo que el autor expresa, cada uno pone de su propia cosecha “algo” que la convierte en suya propia.

Y es verdad, porque así lo he sentido siempre. Creo que los compositores que cantamos nuestras propias canciones cuando las compartimos con los demás se convierten en canciones de la humanidad. Yo me siento en este sentido como un mero canalizador de una energía que se expresa a través mío y que permite que con el vehículo de la palabra y la música tomen cuerpo y fuerza aquellas ideas que cuando salen de mí ya no son mías, sino que son mi regalo a los demás. Un regalo que doy sintiendo que voy a recibir a cambio mucho más.

Y eso fue lo que me pasó cuando cantaba mis canciones entre amigos. Ellos me alabaron y me felicitaron por el regalo que les ofrecía con mi voz y mis canciones. Pero ellos me dieron mucho más, porque sentí que lo que les ofrecía era valorado, apreciado, querido y porque conectaba con su alma de la misma forma que había conectado yo con la energía que me inspiraba en su momento haciendo que materializara en cada canción todo cuanto hacía vibrar mi alma.

Fue hermoso y gratificante. Fue realmente increíble. Reconozco que he vivido en mi vida momentos en los que he recibido aplausos y felicitaciones cuando he cantado. Pero en esta ocasión fue diferente. Sentí que había frente a mí personas que vivían de verdad lo que cantaba y pude verme mucho más cerca de lo que llevo visualizando desde hace meses lo que será mi ya inminente presentación del libro y las canciones en “Vive, canta y sé feliz”.

Gracias a los que pacientemente esperáis ese momento, porque la espera valdrá la pena. Seguro que no os voy a defraudar.

Con gratitud

Tomás Contell

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