Archivo mensual: enero 2014

“IN MEMORIAM” de Enriq Contell

la fotoAyer fue el aniversario de tu partida. Discúlpame si te escribo en castellano, pero así fue como empezamos a compartir nuestra primeras palabras en la familia que compartimos durante 50 años, si bien nuestro entorno y cultura se fue apoderando de nosotros hasta hacer de nuestra “Llengua Valenciana” nuestro signo de identidad, como otros muchos.

Esta es mi carta abierta para ti. La que nunca te escribí cuando estabas entre nosotros. La que nunca se suelen escribir los hermanos cuando comparten una vida juntos, para decirse aquellas cosas que se sienten en el corazón y a las que no han sabido darle su cauce de expresión adecuado.

Sigues estando presente en mi vida, aunque no te mencione en ocasiones. Aunque siga haciendo mi marcha normal, como si tu ausencia sólo sea momentánea y tu regreso vaya a producirse en cualquier momento. ¡Cuántas veces en sueños me ha parecido que tu partida sólo fue un guiño a esta vida terrenal y que sigues viniendo y regresando de manera inesperada cuando quieres o te recordamos!

Tu manera de entender las cosas, de enfocar desde la óptica de la verdad todo cuanto vivías. Tu verdad, la que considerabas que era la única aunque admitieses los matices propios de cada uno. Tu honestidad ante los planteamientos de “dudosa” moralidad. Tu compromiso con tus ideales y tu manera de entender la política. Todo ello sigue presente en mí.

Me pregunto, por qué pasados 6 años de tu partida siento todavía cercana tu presencia, como la de nuestros padres que te acompañaron un año y poco después. No me asusta la muerte. Tal vez el sufrimiento. Como el que pasaste en tu lucha contra ese cáncer inexplicable que te robó la fuerza de vivir que tanto te caracterizaba. Sí, puede que sea ese sufrimiento el que a veces me provoca emociones que he aprendido a canalizar hacia un mejor cuidado de mi cuerpo, mente y espíritu. Porque nunca sabemos si va a llamar a nuestra puerta lo que menos deseamos.

Se dice que nunca estamos preparados suficientemente para soportar lo malo que nos pueda llegar. Pero también que somos capaces de soportar mucho más de lo que creemos. Y el recuerdo de cómo supiste llevar tu sufrimiento hasta el final siempre me resulta admirable.

¿Por qué se van antes los mejores? Decía mi hermano Juan cuando nos despedíamos de ti. No lo sé. No tengo respuestas. Sólo busco mis propias respuestas Y una de ellas es que hacen falta nuevas vidas encarnadas con todo lo aprendido en vidas anteriores para que puedan seguir aportando a los demás ese “enfoque” vivido de honestidad, compromiso, alegría, buen humor, vitalidad, positivismo y tantas cosas buenas como las que te caracterizaron.

Recuerdo que, en una de las visitas que te hacía en los períodos de tu tratamiento, cuando hablábamos de que veías inevitable tu “final”, te dije, entre bromas, que me hubiera gustado ser primero que tu en descubrir que hay más allá de esta vida terrenal, para poder mostrarte, si podía, que “todo” no se acaba aquí. Nos reímos, porque tú siempre dudaste de lo que había más allá.

Ahora nos separan dimensiones distintas, pero mientras estás en mi recuerdo, en nuestro recuerdo, sigues estando también en nuestra dimensión para compartir nuestros momentos más importantes. Sabes que has estado presente en las despedidas a nuestros padres, en las paellas familiares, en las fiestas navideñas, en mi libro, en mis conciertos y en los pequeños momentos de celebración con las personas que te conocieron y estimaron.

Gracias por haber podido compartir todos estos años contigo y haberte tenido como hermano. Esto no es ninguna despedida, como sabes. Sólo una pequeña muestra de lo que mi corazón quería decirte hace tiempo, pero que ahora expreso en público. Para que sepan quienes te conocieron y los que no, que las vidas que se viven con “sentido” como la tuya, como la de nuestros padres y tantas otras personas, siempre dejan huella. Porque “el sentido de la vida es una vida con sentido”.

Con gratitud

Tomás Contell

“VIAJANDO Y APRENDIENDO”

la fotoAquí estoy, en el aeropuerto de Bucarest, esperando que salga mi avión de regreso a Valencia. Salí esta mañana desde Cahul, al sur de Moldova, con la confianza de que llegaría a tiempo de coger mi avión que salía de Bucarest a las 16,25.

Pero lo que no podía imaginar es que, al llegar a Gallati, a unos 300 kms de Bucarest, nos iban a comunicar que las carreteras para acceder estaban cortadas por el temporal y que no podríamos viajar, dadas las circunstancias.

Es decir, que ni mi amigo Radu podría llegar a estar con su familia esa noche, ni yo tampoco podría llegar al aeropuerto y coger el siguiente avión hacia Valencia.

Cuento esto porque, en los momentos que había que tomar decisiones respecto de qué hacer, a la vista de las noticias que nos llegaban, optamos por movernos en la dirección que deseábamos mientras que las circunstancias nos fuesen todavía algo favorables, pues hablaban de una carretera que, a pesar de dar un rodeo, nos podría acercar un poco más a nuestro destino.

A veces en la vida, ante el temor y la inseguridad que nos generan las noticas que recibimos, optamos por aquellas alternativas que nos dan mayor seguridad y no por aquellas que, aunque tengan una parte de riesgo, nos suponen un acercamiento mayor al objetivo deseado, aunque no tengamos garantías de que eso pueda ser mejor que evitar riesgos cuyas consecuencias puedan ser negativas.

La cuestión es que hemos emprendido el camino hacia Bucarest con una continua tormenta de viento y nieve. Hemos visto coches accidentados en la carretera por causa del hielo, otros que se salieron de la carretera, otros que por la falta de visibilidad chocaron contra otros que estaban parados, otros que decidían quedarse parados y no continuar hasta que mejorase la situación.

Nosotros continuamos el camino. Y gracias a la pericia de mi amigo Radu y a la calidad de su coche (un Audi Q7) conseguimos llegar a nuestro destino. Ahora espero la salida del avión hacia Valencia y llegar a casa y dar las gracias de que todo ha ido bien. Pero no olvidaré que, como todo en la vida, lo logrado ha sido el resultado de una serie de causas que nos han llevado al resultado buscado. ¿Y cuáles son esas causas? Porque todos hemos tenido las mismas circunstancias ambientales. Sí, las circunstancias eran las mismas para todos. Pero no todos estaban igual de preparados mentalmente para decidir hacer lo que hicimos y hacerlo, asumiendo el riesgo, ni todos tenían un Audi Q7. Bueno, podían tener otro coche, claro. Pero, como en la historia de las vírgenes necias y prudentes que contaba Jesucristo en su parábola, mi amigo estaba mejor preparado que otros.

Al final nos damos cuenta que, en la vida, hay que  rodearse de las mejores condiciones posibles para que nos acompañen en los momentos difíciles de poner en práctica nuestras decisiones.

Esta vez nos ha salido bien. Porque, aunque no llegaba a tiempo de coger mi avión, (íbamos a llegar con más de 2 horas de retraso) decidimos emprender viaje para llegar, al menos, a casa de mi amigo en Bucarest. Y, como suele ocurrirnos no pocas veces en la vida, a mitad de camino me llegó un sms a mi móvil en el que la compañía Wizzair me comunicaba que mi vuelo había sufrido un retraso y que saldría en lugar de a las 16,25 a las 20,40.

¿Se imaginan la cara de alegría que tuve? Pero claro, si no hubiera hecho mi “cheking on line” en Moldova y hubiese llevado conmigo mi tarjeta de embarque (ya que no tenia equipaje que facturar), no me habría sido posible llegar hasta la puerta de embarque y estar, como estoy ahora, a pocos minutos de coger mi avión para regresar a casa, ya que el cheking se había cerrado varias horas antes.

Las cosas no pasan por casualidad, sino por causalidad. Y, como vemos, todo es un cúmulo de pequeños detalles que todos ellos cuentan para que, al final, las cosas sean de una u otra forma.

Espero que les haya servido esta pequeña anécdota para que la próxima vez que les ocurran “cosas” pongan en marcha un enfoque más positivo y analicen todo desde una perspectiva más constructiva y tomando nota de que somos creadores con nuestras acciones y pensamientos de todo cuento nos ocurre.

Con gratitud

Tomás Contell

“SER FELIZ ES UNA OPCIÓN Y UNA ELECCIÓN”

Captura de pantalla 2013-10-31 a la(s) 15.53.52Os comprendo. Sí, comprendo cómo os podéis sentir cuando veis que las cosas no salen como habías planeado. Cuando se retrasan los resultados que esperábais alcanzar. Cuando la energía baja hasta los límites en los que uno/a se siente indefenso, como incapaz para hacer frente a los más mínimos objetivos para poder sobrevivir. Cuando los contratiempos, las contrariedades, las adversidades, se acumulan como si ellas mismas se atrajeran por el mero hecho de presentarse inesperadamente. Cuando todo parece ir en contra nuestra y en una carrera continua de obstáculos a cual de ellos más difícil de sortear.

Puede que te hayas sentido así en algunos momentos. O algunas de esas emociones te hayan embargado. Es fácil que te haya pasado. Es normal que te ocurra. A todos/as nos llegan momentos como esos que he descrito. Yo también los tengo, como todo ser humano. Sólo que he añadido desde hace un tiempo un elemento nuevo a esas emociones. Un pensamiento que me permite hacer que, cuando aparecen, su influencia y su duración sean cada vez menores. Mi pensamiento es “puedo elegir cómo sentirme, puedo elegir mis emociones”.

Ya estoy oyendo voces diciendo que eso ya lo habéis oído, que ya lo sabéis. Que es más de lo mismo y que eso no es así. De acuerdo. Porque si así lo pensáis, así será para vosotros. Sabemos ya, por la experiencia y lo mucho investigado, que lo que nosotros creemos es lo que acabamos creando. “Lo que creo, creo”. Es decir, lo que creo (de creer) lo acabo creando (de crear). Si creo firmemente que no puedo controlar mis emociones, así será y será imposible que lo pueda hacer.

Si, por el contrario, pienso y creo que sí lo puedo hacer, aunque me cueste y que me puedo entrenar para hacerlo mejor cada día, así será, porque estaré poniendo en activo todos mis recursos mentales, conscientes e inconscientes, para hacer que se haga realidad mi deseo. Pero tengo que quererlo fuertemente, tomar la decisión de hacerlo, establecerme un plan concreto con acciones a seguir y llevarlo a cabo de manera disciplinada y perseverante. De lo contrario, es como escribir cartas a los Reyes Magos y esperar que ocurran los milagros. Y eso no es así. Los milagros ocurren porque nosotros hacemos que ocurran poniendo todo nuestro poder interior en la dirección de nuestros deseos.

Dicen que elegir las emociones que mejor nos convienen en cada momento es como fingir una manera de ser que no es la nuestra. Que eso no es natural. Yo me pregunto ¿qué es lo natural? ¿Dejarse llevar por la naturaleza, por nuestros instintos, por las emociones que nos embargan en diferentes momentos sin que nosotros podamos ejercer control alguno sobre ellas? O, ¿elegir según lo que más nos conviene en cada situación sabiendo que ponemos nuestra “naturaleza” al servicio de nuestro bienestar y felicidad?

No conozco a nadie que no quiera ser feliz. Aunque he visto a algunos que parece que les encanta vivir amargados y tristes porque han encontrado, según ellos, motivos más que suficientes para estar así y la vida no les ha dado la posibilidad de ser felices. Mentira. No es verdad. Esa ha sido su elección. Porque hay muchos ejemplos de personas que han vivido rodeadas de problemas y adversidades y, no obstante, han hecho su elección de ver la vida de manera diferente y crear desde su pensamiento la posibilidad de encontrar motivos para vivir y ser felices y poner en marcha acciones en esa dirección.

Ser felices es una opción y es una elección. Y es algo que podemos aprender y a lo que nos podemos acostumbrar. Y, para ello, debemos empezar a observar, controlar y elegir nuestras emociones que, como ya sabéis, tienen su origen en nuestros pensamientos.

Y para finalizar, os voy a recomendar que accedáis a la lectura de una artículo que me ha parecido muy interesante por la manera sencilla, pero muy clara, de expresar las ideas que vengo comentando y que aparecen en muy diversos foros acerca de la felicidad.

El artículo podéis leerlo en  www.isabelsales.com y pertenece a Isabel Sales, que es coach personal,  Directora de Espai Coach y es la única Coach Española del equipo europeo de Anthony Robbins (http://www.tonyrobbinsspain.com) y es su Partner Oficial en España y países Hispanohablantes. Seguro que os va a gustar.

Con gratitud

Tomás Contell

“UN AÑO NUEVO ALTERNATIVO”

Espai-Verd-1El pasado 31 de diciembre elegí dejar el año 2013 y entrar en el 2014 de una manera diferente, alternativa a cuanto había hecho en mi vida. Y todo surgió de forma causal, como siempre digo.

No me ha importado celebrar en la más estricta familia, e incluso sólo en compañía de mi hijo pequeño Filipp, las pasadas nocheviejas, porque siguen siendo fechas de familia para mí. Y en mi memoria sigue estando el recuerdo de mi abuela, la única que conocí, que fallecío en fecha tan señalada de accidente.

Pero, pese a todo, la celebración siempre habia estado marcada por los ritos de siempre, los que esta sociedad marca como los habituales, los tradicionales. Esos que, de no hacerlos, te hacen sentirte extraño, ajeno a lo que todo el mundo celebra, provocando en tí el sentimiento de que algo no irá bien en ese año si no haces lo que aconsejan hacer. Es la superstición llevada a la más fina y exquisita estupidez.

Y decidí hacer algo alternativo, diferente, dejándome llevar por el corazón. Pero desde lo más profundo. No desde el corazón manipulado por los demás, sino desde la esencia del corazón mismo. Y éste me decía que debía empezar a romper con aquellas cosas que ya había comprobado que, siendo más de lo mismo, seguían aportándome los mismos resultados: sensación de vacío después de la falsa y efímera orgía de jolgorio, fiesta, gritos, risas y euforia desmedida por contagio.

Y acudí a un encuentro alternativo organizado por la Red Sostenible y Creativa www.sostenibleycreativa.org donde me anticipaban una forma diferente de despedir y entrar en el año nuevo 2014. Y así fue. La manera de compartir la cena, de disfrutar de lo que cada uno había cocinado o aportado para ofrecerlo a los demás no fue muy diferente de lo que otras veces había vivido con otros grupos de personas. Pero me gustó el verme acogido por gente que no conocía de nada si bien sabía que esas personas tenían en común conmigo una manera de ver este mundo y sus deseos de vivir una nochevieja y año nuevo diferentes.

Cenamos y, después de una breve tertulia, les propuse que escucharan algunas de mis canciones. Y recibí su gratitud, si bien no era eso lo que buscaba, sino poder disfrutar de lo que me hace feliz que es ofrecer mi talento. Y ellos me ofrecieron sus aplausos y su aprecio.

Pero lo más interesante estaba por llegar, pues nos dirigimos para celebrar los momentos de transición de un año a otro al Oratorio que está en el Espai Verd (http://youtu.be/DULTGrarrwY). Conocí a Antonio Cortés Ferrando, su arquitecto y me comentó algunas historias relacionadas con la construcción del edificio y sobre las actividades que en el mismo oratorio se habían celebrado, como los encuentros entre religiones y las lecturas de textos sagrados de las mismas compartidas por todas ellas.

Y allí, en silencio, en meditación, sentimos el paso de lo viejo a lo nuevo. Fuimos dejando en nuestra consciencia que llegaran los recuerdos, las imágenes, las personas, las vivencias, los sonidos, las sensaciones de todo cuanto nos había ocurrido a cada uno a lo largo del 2013 y sentimos, desde el mismo silencio y la meditación, cómo entrábamos en el 2014 con todo lo que deseábamos que trajera consigo.

Apenas oíamos a lo lejos los sonidos de algunas personas celebrando la entrada de año. O las tracas que se encendían por su celebración. Y el grupo, en silencio, seguíamos recibiendo con gratitud y esperanza los primeros minutos del recién llegado año.

Después, desde la tranquilidad, la paz y la armonía, fuimos expresando lo que a cada uno de nosotros nos inspiraba la experiencia vivida. Y luego, con una sola palabra, fuimos desgranando cada uno, como cada una de las 12 uvas que no necesitamos tomar, lo que sentíamos. Y llenamos nuestro espacio y nuestros corazones con las mejores emociones, las palabras más poderosas cargadas de fuerza, poder y vida para regalarnos y regalar a este mundo los mejores de nuestros deseos: fraternidad, amor, beatitud, plenitud, grandeza, sinceridad, cariño, inspiración, paz, generosidad, compartir, salud, felicidad, entrega, superación, armonía, dicha, gozo, bienestar, …

Y así, con cada palabra, con cada idea, con cada emoción expresada, entramos en este año nuevo 2014 que para muchos va a ser un año de materialización de grandes cambios, de grandes transformaciones, del paso definitivo hacia lo nuevo. Y no porque lo viejo deja de servir, que también es así, sino porque en los corazones de muchas personas se ha despertado una nueva consciencia, una nueva forma de luchar y vencer a todo lo negativo que en los últimos siglos nos ha rodeado. Una forma pacífica, revolucionaria y total de entender a la humanidad desde la más profunda solidaridad y fraternidad.

Que así sea, porque cada vez somos más quienes así nos lo proponemos.

Con gratitud

Tomás Contell

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