Archivo mensual: abril 2014

ERIC WORRE Y EL MERCADEO EN RED

la foto-6Hablé en mi anterior artículo acerca de lo que significa estar en un negocio en red y porqué lo veo como una de las mejores alternativas para muchos emprendedores que andan buscando una oportunidad de negocio propio.

Para quienes piensan seriamente en este tema, quiero sugerirles la lectura de uno de los libros más claros, sencillos y poderosos que he leído recientemente. Se trata de “GO PRO. 7 pasos para convertirse en un profesional del mercadeo en red” de Eric Worre. Este autor decidió, hace más de 20 años, convertirse en un profesional de las “redes de comercialización” e inició un proceso de análisis de las mejores habilidades desarrolladas por los profesionales que se dedicaban a esta actividad, poniendo en práctica las mismas y llegando al máximo nivel en este tipo de negocios.

El reconocimiento de su profesionalidad es tal, que ha sido llamado a participar en los eventos de los grandes líderes mundiales del coaching, del management, de la formación empresarial y deL desarrollo personal. Ha compartido escenario con Anthony Robbins, Jim Rohn, Brian Tracy, Denis Waittley, Stefhen Covey, Tom Peters, Lee Brown, Ogg Mandino y muchos otros más. Para mí está siendo un libro revelador por la claridad y la fuerza con que expone sus ideas.

Veamos. En primer lugar afirma que, de entre todos los negocios posibles que un emprendedor puede comenzar, el mercadeo en red no es perfecto pero, simplemente, es mejor. Nos hace ver que los tiempos han cambiado, que las nuevas tecnologías y los nuevos sistemas de fidelización de clientes están derrumbando las viejas formas de comercializar las empresas sus productos y nos encontramos que, cada vez más, los sistemas de comercialización en red crecen y  la recomendación es uno de los más poderosos argumentos a la hora de comprar. No es de extrañar que,  las grandes compañías de telefonía, gas, electricidad, etc, estén premiando a los clientes que las recomiendan a otros. c

En segundo lugar,  manda un mensaje poderoso para quienes deciden hacer este tipo de negocio pero lo hacen con sus temores, con poca confianza y todavía menos dedicación. Porque, para estas personas, no hay más camino a seguir que, o bien se convierten en profesionales o bien acabarán abandonando culpando a los demás, al producto, a la empresa o a sus patrocinadores de que ese “negocio” no funciona. Todo menos asumir su propia responsabilidad.

Y es ahí donde está la clave. En decidir convertirse en un profesional de aquello que quieres hacer y hacerlo con toda la pasión de la que seas capaz.  Para quienes no tienen claro eso de hacerse profesional del mercadeo en red les habla de su propia experiencia en cuanto a las fases por las que pasó y, seguro, pasarán la mayoría de las personas que decidan iniciarse en esta profesión. Primero será un “impostor”, tratando a la profesión como si fuera una lotería, esperando que le toque la suerte sin hacer nada de esfuerzo. Luego será un “amateur”,  enfocándose en cosas diferentes, probando a ver cuáles de ellas le dan resultados. Y, finalmente, será un  “profesional”, si decide aprender y hacer de su actividad en red una profesión y saber de ella todo cuanto le sea posible.

En tercer y último lugar, se dedica a hablar de las cualidades o habilidades que deben desarrollar quienes deseen convertirse en verdaderos profesionales de este negocio tan poderoso. Para ellos aclara que, antes de poner sus esfuerzos en un negocio en red, deben valorar 3 aspectos fundamentales antes de poner toda su energía en la dirección que desean. Y son: 1º analizar los productos de la compañía. Yo añadiría aquí algunas de las reflexiones hechas por otros profesionales del marketing en red, como el hecho de saber qué clase de empresa es con la que vas a trabajar y el “momentum” para que te impliques con esa empresa, es decir, en qué fase de inicio o madurez se encuentra el negocio iniciado por la empresa.   2º analizar el plan de compensación de la compañía y 3º analizarte a ti mismo en cuanto a tu punto de partida a todos los niveles y la distancia que has de recorrer hasta la meta que deseas, para saber con qué recursos personales cuentas y cuáles son aquellos que deberás de conseguir y potenciar.

Termino diciendo a título expositivo, sin entrar en más materia, porque para ello lo mejor es que os leáis el libro, cuáles son esas habilidades que, todo buen profesional que se precie, debe desarrollar:

1º.- Encontrar “prospectos”, es decir, clientes a quienes dirigirse.

2º.- Saber invitarles a conocer tus productos, servicios o, mejor, su “oportunidad”.

3º.- Saber presentar esa “oportunidad” en sus primeros momentos.

4º.- Saber hacer un seguimiento adecuado de tus “prospectos”.

5º.- Saber ayudar a tus “prospectos” a que se conviertan en buenos clientes o  que puedan convertirse en distribuidores profesionales.

6º.-  Ayudar a que tus nuevos distribuidores puedan comenzar.

7º.- Saber organizar y promover “eventos” con los que impulsarse y mantenerse.

Espero que, con este pequeño resumen, os animéis quienes os estáis pensando si el negocio en red puede ser una buena alternativa para vuestro futuro personal y profesional, y deis los primeros pasos para convertiros en profesionales. Eso sí, empezando primero por  elegir muy bien con qué compañía empezar, con qué productos o servicios y, lo que es más importante, con qué recursos personales contáis para empezar a andar en este apasionante mundo.

Con gratitud

Tomás Contell

SOBRE EL NET MARKETING O MERCADEO EN RED

la foto-2Quienes me son más cercanos y me conocen un poco, saben que estoy haciendo “net marketing” (NM) con Lyoness. No voy a hablar de esta gran empresa ni a lo que se dedica, porque para eso hay mucho escrito y basta que los no conocedores se dediquen un poco a explorar para encontrar sobrada información. Me interesa más comentar lo que supone hacer NM y porqué puede ser una gran oportunidad para muchas personas.

Durante bastante tiempo me dediqué a enseñar a emprendedores cuáles eran las claves para emprender un negocio propio y qué características personales debían poseer quienes decidieran trabajar por cuenta propia. En aquella época (hablo de los años 1.993 y siguientes) recuerdo que, a través de las ayudas de la Unión Europea, organizamos a lo largo de la Comunidad Valenciana muchas conferencias y seminarios por los pueblos hablando, a jóvenes y mujeres que estaban desempleados, de lo que suponía emprender una actividad propia.

Al mismo tiempo, habíamos diseñado una herramienta psicológica para medir la capacidad de emprender que las personas podían tener, partiendo del análisis de 3 características muy determinantes: 1) la capacidad de analizar problemas o situaciones más o menos conflictivas 2) la capacidad para tomar decisiones y asumir riesgos y 3) la capacidad creativa para enfocar cualquier situación desde enfoques diferentes a la mayoría.  Cuento esto con la sola intención de mostrar que el mundo del emprendimiento me es bastante familiar por estas y otras razones que no voy ahora a contar.

La cuestión es que, en aquella época, muchas de las personas que querían emprender su propio negocio no tenían claro a qué podían dedicarse, pese a haber hecho su formación para desarrollar sus capacidades creativas. Por más que le daban vueltas, siempre encontraban dificultades en cuanto a qué dedicarse en concreto o en cuanto a su falta de suficiente experiencia en algún sector productivo o servicio, o por la falta de dinero para comenzar su actividad.  Unido todo ello, por supuesto, a su propia inseguridad personal en muchos casos, bien por ser jóvenes o bien por haber desarrollado demasiadas creencias limitantes en muchos otros casos.

Lo difícil, en aquellos momentos, era poder ofrecer alternativas que les pudiesen motivar a iniciar alguna actividad propia que les permitiera ir descubriendo que el proceso del autoemprendimiento no es fácil, que está lleno de resultados negativos en la mayoría de los casos, que se requiere un nivel de autoconfianza muy grande, de perseverancia constante, de ilusión renovada día a día, de profesionalidad que hay que adquirir y desarrollar permanentemente y de otras características que hacen el camino cuanto menos difícil y duro. Pero, que por supuesto, las recompensas también están a la altura de las dificultades a superar, como suele ser habitual en la vida. Quien diga que algo valioso es fácil de conseguir está mintiendo o vendiendo ilusión sin contenido.

Al final, todo el mundo tiene la oportunidad de elegir el camino que va a tomar. Incluso Alicia, en el país de las maravillas, tuvo la posibilidad de hacerlo. Aunque cuando iba a hacerlo no sabía qué camino tomar, preguntándole al conejo cuál sería mejor. A lo que el conejo le respondió que dependía de a dónde pensaba ir. Y Alicia le dijo… que no lo sabía. Ante esto, ¿cuál creéis que fue la respuesta del conejo? Pues le dijo: “si no sabes hacia dónde vas, no importa qué camino elijas.”

Y así pasa en la vida. Depende de hacia dónde queramos dirigir nuestra vida, que el camino que tomemos nos llevará en esa o en otra dirección.

Recuerdo que en aquellos momentos la alternativa que les quedaba a quienes no encontraban su “idea” era dedicarse a trabajar como comercial para una empresa o como comercial multicartera para varias a la vez. En aquella época no eran conocidos los sistemas llamados “multinivel” y si alguno aparecía era muy poca la aceptación que estos sistemas tenían en las personas. Bien porque los productos que se ofrecían no inspiraban confianza o bien porque la empresa que los promocionaba no daba la suficiente seguridad o porque el momento elegido para empezar a crear la propia red no era el adecuado.

En mi caso, después de haber visto y conocido muchas historias de sistemas multinivel, unas de cerca porque las he “sufrido”  y otras no tan de cerca, pero igualmente vividas a través de otros, voy y me “tropiezo” con Lyoness.  Claro que, todo cuanto nos ocurre no es “casual”, sino “causal” y cuando aparece esta oportunidad en mi vida hay una serie de circunstancias que se dan, que hacen que todo tenga un nuevo significado. Y descubres que aquellos temores relacionados con el producto, la empresa o el momento, no existen, sino que te reafirman en que estás por el buen camino. Y, es entonces, cuando empiezas a  implicarte, que aparecen nuevos temores a los que hay que enfrentarse. Tus propios temores que son los más difíciles de superar.

Pero de eso hablaré en otro momento.

Con gratitud

Tomás Contell

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