Archivo mensual: agosto 2014

DE LIMPIEZA DE RECUERDOS

la fotoLos recuerdos acumulados a lo largo de mi vida ocupan un espacio en mi mente que nada tiene que ver con los correspondientes recuerdos “físicos” que muchos de ellos han generado. Reconozco que mis recuerdos mentales ocupan muy poco y a penas necesito desprenderme de ellos. Sólo de muy pocos. Estos recuerdos se activan a voluntad motivados por algún sonido, olor, visión o sensación que surge de manera imprevista en muchas ocasiones. Y no requieren de un almacenamiento que me impida acumular otros recuerdos nuevos.

Pero he llegado a un punto donde, el almacenamiento de muchos elementos que van ligados a las experiencias vividas, me generan tal grado de desajuste en mi equilibrio emocional, tal sensación de desorganización, tal sensación de peso por lo acumulado que he decidido empezar a desprenderme de muchas cosas.

Imagino que entenderéis que hablo de todas esas cosas que vamos reuniendo a lo largo de nuestras vidas: ropa, libros, muebles, “detallitos”, figuras, fotos, cuadros, cartas, apuntes de la Universidad, documentos de trabajos anteriores, facturas, recibos, tarjetas de visita, aparatos electrónicos, móviles viejos, cargadores sin objetos para cargar, enciclopedias, revistas coleccionables, cables, herramientas y …. un sin fin de objetos inenarrables. Puede que agobie la lista anterior, pero sólo representa la descripción de las cosas que vienen a mi mente de las que tengo por casa dando vueltas desde hace tiempo.

Y es que, lo reconozco, me cuesta deshacerme de las cosas. Pienso que todo tendrá alguna utilidad en alguna ocasión. Pero hoy he decidido, al escribir estas líneas, hacer terapia no sólo con lo que escribo, sino con la limpieza que voy a iniciar. ¿La razón? Pues que lo acumulado me quita energía, me resta concentración para lo realmente importante y, vista la ocasional satisfacción que genera el breve momento ligado al recuerdo que se estimula con la contemplación del objeto que tengo delante, observo que no me compensa de los problemas que me genera.

Liberación, limpieza, espacio, pulcritud, sencillez, focalización en lo importante y valioso son algunas de las muchas cosas que quiero encontrar después de limpiar mi espacio físico. Y empiezo por pensar que aquellas cosas que realmente no he visto ni consultado en los 2 últimos años no merecen ser conservadas. Hay quien dice que lo que en 6 meses no has tenido necesidad de consultar ya no merece que ocupe un espacio vital cercano a ti. Bueno, el problema es si los acumulamos en un segundo espacio, no tan vital, a la espera de comprobar que pasados no 2, sino más años, siguen sin ser vistos ni consultados y los seguimos conservando.

De verdad no es fácil deshacerse de “cosas” que jugaron en su momento un papel especial. Pero me he dicho a mí mismo que lo especial no son las cosas, sino las vivencias que hemos tenido, las experiencias que hemos acumulado, las sensaciones que hemos grabado en lo más profundo de nuestro interior. Porque cuando nos llegue el último momento de nuestra vida y hagamos repaso de cuanto nos ha acontecido, no serán las “cosas” las que captarán nuestra atención, sino los recuerdos que hemos creado en nuestro caminar por la vida. Y esos recuerdos cuanto más hermosos son, cuanto más nos enorgullecen, cuanto más nos hacen sentirnos felices, menos necesitan de objetos materiales que los sustenten.

Hoy hice una importante limpieza de muchas cosas que había acumulado. Y entre ellas algunas que fueron valoradas por mis padres. Pero si a ellos nos les importó dejarlas al marcharse, menos me va a importar a mí hacerlas desaparecer. Porque no son las “cosas” las que nos recuerdan lo vivido, sino las emociones que generaron las vivencias que en su momento tuvimos. Y esas siempre irán con nosotros si las sabemos traer a nuestro presente para revivirlas y agradecer lo que nos enseñaron en la vida.

A mis hijos les digo que lo importante en la vida es crear cada día experiencias maravillosas que te permitan sentir que cada momento vale la pena ser vivido. Y luego disfrutar con el recuerdo y con el convencimiento de que siempre tendremos nuevas oportunidades para crear nuevos y maravillosos recuerdos.
Con gratitud

Tomás Contell

DE VIVENCIAS CON MIS HIJOS…


Siempre he dicho que lo mejor que podemos hacer en esta vida es crear buenos momentos, vivirlos intensamente cuando los estamos experimentando y generar así recuerdos imborrables que nos permitan sentir que nuestra vida ha valido la pena vivirla. Porque al final de nuestros días, cuando tengamos que hacer repaso de lo que hemos hecho y el para qué lo hemos hecho, tendremos la absoluta certeza de que todo fue para nuestro bien último y que todo cuanto hicimos buscaba el hacernos sentir el bienestar y la felicidad. Aceptando que, en no pocas ocasiones, lo que llegaba a nuestra vida fuese negativo o malo.

Bronchales2-2014Ayer regresé de pasar unos días con mis 3 hijos, Cristina, Fran y Filipp. Les pedí a cada uno de ellos que quería que compartiéramos unos días de acampada, de excursiones, de vivencias, de charlas, juegos y tiempo sin prisas, de sentir que lo más importante era simplemente “estar” juntos, vivir juntos momentos que nos permitieran conocernos mejor y reconocernos con los nuevos cambios que cada uno de nosotros vamos experimentando.

A veces no nos damos cuenta de que el tiempo pasa, de que tanto nosotros como nuestros hijos cambiamos y, si no nos damos un respiro para tomar conciencia de ello, de nuestra nueva realidad y buscamos un renovado conocimiento y comprensión de cómo va pasando nuestra vida, de el por qué y el para qué de cada una de las decisiones que vamos tomando, de sus aciertos y errores, nos perdemos lo más valioso e importante que hemos venido a experimentar.

Bronchales3-2014Han sido 6 días y 5 noches en un lugar precioso, lleno de recuerdos que he ido acumulando desde mi infancia, adolescencia y madurez: Bronchales, en pleno Montes Universales de Aragón, en el camping Las Corralizas, a más de 1.700 metros de altitud. En la foto de la izquierda estamos en Sierra Alta, a 1.856 metros de altitud.

Podría decir que lo de menos es el lugar. Pero no es así. Encontrar un sitio donde la grandiosidad de la naturaleza, sus aguas, su clima y su tranquilidad te transportan a un mundo donde sientes que lo importante eres tú y sentirte en armonía con tu entorno, ha ayudado mucho a nuestro propósito.

Y lo hemos logrado. No había más objetivo que el de compartir, convivir, conocernos y reconocernos un poco más. Todo cuanto ocurrió, bueno y no tan bueno, contribuyó a ello. Ahora quedan en nuestra memoria imágenes, recuerdos, vivencias que hemos de procesar e integrar en nuestro “yo” más profundo. Y valorar lo que hemos experimentado.

Yo sólo puedo decir, siguiendo las palabras de aquella canción que cantaba Alberto Cortez “gracias a la vida que me ha dado tanto…”  Y dejar para el recuerdo y estimulación de vuestra imaginación, algunas fotos de los buenos momentos compartidos.

Bronchales1-2014Hoy mi gratitud va dirigida a mis hijos y a sus respectivas madres por haberme hecho tan feliz al tenerlos en mi vida.

Amor y gratitud por siempre.

Tomás Contell

 

 

 

IN MEMORIAM DE FERNANDO MORENO

19118_fotoAyer recibí la noticia de que Fernando Moreno, maestro en numerosos y valiosos aprendizajes, autor del prólogo de mi primer libro, buscador incansable de la esencia de la vida, formador y estimulador de emprendedores como nunca antes había conocido, negociador creativo y rompedor de esquemas tradicionales, dejó su cuerpo terrenal y ascendió a una nueva dimensión.

El final de este proceso de transformación no fue fácil, porque luchaba sin luchar (como solía decir recordando a Bruce Lee a quien tanto admiraba) y buscaba sin encontrar la sanación para volver a fluir como una nueva persona capaz de seguir ofreciéndonos lo mejor de sus vivencias y aprendizajes.

Enseñaba desde el corazón, desde su propia experiencia, desde lo más profundo de la coherencia que tienen los maestros que enseñan lo que son más que lo que conocen. Enseñan lo que saben como resultado de sus profundas reflexiones sobre sus experiencias. Y las de Fernando eran muchas y valiosas.

Nos ha dejado desde el silencio de su lucha personal y solitaria. No quería que en ese proceso le distrajeran llamadas ni escritos que le pudieran recordar su mal estado de salud. Porque él veía esa situación como una oportunidad más. Como seguramente la más grande a la que se enfrentaba, convencido de que si la superaba se convertiría en un nuevo ser para quien ya había elegido su nuevo nombre “Flowman”. El ser que fluye en este planeta sintiéndose parte de un Universo en continuo cambio y transformación y conectando con las fuerzas que siempre han estado ahí para dirigirlas hacia el desarrollo personal de él mismo y de los demás.

No le movía un espíritu doctrinario, ni siquiera docente. Lo suyo no era vocación de enseñar como decía, ni crear escuela. Pero el destino le llevaba inexorablemente a mostrar lo aprendido en su caminar y a ser querido y valorado por ello. Cosas del destino.

Y fue mucho lo que pudimos aprender los que compartimos con él lo que nos enseñó a través del Business Game, su instrumento creado para formar emprendedores que resultó una de sus grandes aportaciones al mundo del emprendimiento y desarrollo empresarial, junto con su “in-fluir” para mostrarnos una nueva forma de negociar, así como los ejercicios matinales siguiendo los puntos cardinales de la rosa de los vientos que realizaban los emperadores chinos para fomentar actitudes mentales “clave” para su crecimiento personal.

Sé que nos hemos perdido lo que el nuevo “Flowman” nos podría haber dado. Pero no me cabe la menor duda de que su energía espiritual, su “alma”, su parte inmortal volverá a estar con la humanidad desde una nueva encarnación, enriqueciendo y contribuyendo a mejorarla como ha hecho en esta encarnación bajo el nombre de Fernando Moreno.

Pero como él mismo decía, se sentía mucho más que lo que su nombre representaba. Era como que se le quedaba corta su envoltura corporal y buscaba “fluir” desde una nueva dimensión. Ahora, maestro, estarás descubriendo lo que muchos de nosotros deseamos conocer y que tendremos que esperar a nuestro momento. Ahora, o cuando sea, tendrás una nueva oportunidad de seguir fluyendo y dándonos lo mejor de tu nueva dimensión ascendida. Y, mientras tanto, seguiremos practicando y recordando cuanto en esta vida tuya, como Fernando Moreno, nos has enseñado.

Gracias maestro.

Tu alumno que siempre te recordará

Tomás Contell

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