Archivo mensual: noviembre 2014

DE CÓMO SE NOS ESCAPA LA VIDA

amorincondicionalA veces siento que se me escapa la vida y no consigo alcanzar no se qué para sentirme más pleno y dichoso. Es un sentimiento que me embarga en ocasiones y me acompaña a lo largo de mi vida en momentos que siguen a una intensa y gratificante felicidad. Es como si hubiese algo en mí que se activa cuando mi vaso de dicha se siente lleno para decirme que no siempre va a ser así, que todo tiene su final, como la vida misma, y que pronto ese sentimiento de plenitud dará paso a lo que ya la vida me ha mostrado que no es otra cosa que el otro lado de la moneda.

A veces ese otro lado son sólo sensaciones como las de ahora que me hablan de la fugacidad de todo, de la inestabilidad del SER que nos llevará al NO SER aunque tengamos claro que son sólo estadios por los que pasamos y que la verdadera esencia de nuestro SER es eterna y siempre permanecerá. Pero el racionalizar este pensamiento, el sentir desde lo más profundo esta sensación de que así es y va a ser, no permite alejar en determinados días esa turbadora sensación de que la vida se me escapa y no sé si hago todo lo que puedo y debo para cumplir mi misión en esta vida.

Puede que quienes me leáis penséis que me “caliento” la cabeza demasiado, que hay que vivir simplemente la vida y dejar pasar el tiempo y lo que con él ella nos traiga. Pero creo sinceramente que, si me leéis, seguro que habréis reconocido en vosotros este tipo de sensaciones en más de una ocasión. En mi caso suelen venirme, como ya dije, después de una intensa felicidad. También cuando se acerca la fecha de mi cumpleaños o al poco de cumplirlos.

Esa asociación de este tipo de sensaciones con las fechas de los cumpleaños ya me viene de hace tiempo. De hecho compuso un poema, al que recientemente le he puesto música, que hablaba de esta sensación cuando una persona joven cumplía creo unos 27 años y ya observaba ella que se sentía “mayor” y que no estaba haciendo realidad sus metas. Curioso que ya tan joven esas sensaciones nos embarguen. Porque parecería más normal que ocurriese cuando pasamos los 50 ó los 60 o más años. Pero me gustó que, a esa edad, ya surgiese ese deseo de entender que la vida es fugaz y hay que sentir que la aprovechamos. Otra cuestión es cómo nos respondemos a esa pregunta y cómo enfocamos nuestra vida para hacerlo. Y para eso no se nos ha preparado. De ahí que, por más que vivamos experimentando, sigamos teniendo dudas de si lo estamos haciendo bien o no.

Este ya no es mi caso porque, después de mucho experimentar, ya tengo claro lo que quiero hacer y en qué quiero emplear mi tiempo. Y de hecho me siento privilegiado de poder hacer lo que realmente me gusta y poder vivir a mi manera. Pero, y eso no es malo, me vienen sensaciones, pensamientos, estados emocionales que me hacen plantearme si voy por el camino correcto o me estoy desviando de él.

Y cuando esto me ocurre me refugio en mi interior, me exploro de nuevo, repaso mi vida, reactivo mis metas, tomo conciencia de mi terrenal realidad y lloro con relativa facilidad ante hechos que me muestran la generosidad en las personas, su cariño sincero hacia los demás, la pureza de su corazón, la solidaridad con los necesitados, la nobleza de sus emociones, la belleza de una canción, la caricia de una mano amiga, los besos de amor de quien te quiere, la palabra de apoyo de quien te estima, el gesto de ayuda desinteresado, la sonrisa abierta de quien es limpio de corazón y tantas pequeñas cosas que me hacen ver que la vida es un continuo descubrimiento de la grandeza del ser humano.

Por eso amo también estos momentos, no los rechazo, no los aparto de mi. Me hacen sentirme más humano, más humilde y valorar tantas cosas buenas que la vida me sigue ofreciendo. Es en estos momentos cuando mi gratitud hacia cuanto he vivido me desborda el corazón y hace que, como ahora, las lágrimas corran por mis mejillas. Pero son lágrimas de gratitud que me hacen amar más a la vida. Ojalá que cuando llegue a cumplir muchos años más pueda seguir sintiendo estas cosas y seguir dando gracias a la vida por cuanto me ha dado. Ojalá que si mañana tengo que dejar este mundo sienta en mi último aliento de vida la misma gratitud que ahora siento y que nadie me recuerde con tristeza por lo que me quedó por hacer, sino con la alegría de saber que fui feliz hasta mi último suspiro de vida.

Gracias por permitirme compartir estos estados de ánimo con vosotros y gracias también a la vida por haberme dado la posibilidad de descubrir esta forma de hacerlo que me hace sentirme mucho más pleno y dichoso.

Con gratitud

Tomás Contell

SOBRE EL AMOR Y OTRAS EMOCIONES

sencillamneteHace tiempo que no escribo en mi blog. La razón puede ser múltiple. Pero la resumiría diciendo que no tengo la “motiv-acción” para ello. Hay otras cosas que me ocupan y abstraen. Pero hoy, un día cualquiera como tantos otros, algo surge de manera inexplicable, algo dispara en mi interior el deseo de escribir y contar mis emociones y sentimientos.

Me sorprende reconocer los diferentes estados por los que a veces pasamos antes de ponernos en acción en alguna dirección u otra. Pero he aprendido, en mi caso, que cuando algo siento de manera especial es por alguna razón, que debo prestarle atención a esas “emociones” y reconocer qué sentimientos están despertando en mí y para qué (más que el por qué) surgen.

Estoy viviendo momentos muy interesantes en mi vida a nivel personal y profesional y me es difícil hablar de ellos. Pero quiero compartir el hecho de que me permiten aprender de nuevo acerca de cómo soy y cómo somos las personas. Si hablo de “relaciones” afectivas, de cómo queremos a otras personas y de cómo surgen en nuestras vidas otros “seres” a los que queremos descubrir y amar también, empezamos a ver la verdadera esencia humana, esa que no es la divina y que nos hace ser egoístas, posesivos y hasta rencorosos por no aceptar lo que la vida nos presenta inexorablemente para nuestro autoconocimiento y desarrollo personal.

Hace poco leí un artículo, que os invito a leer, en http://www.sostenibleycreativa.org/la-red/easyblog/blogger/listings/mano sobre la “Eckart Tolle y el Amor” que me hizo pensar mucho y del que os copio un poco del inicio: “Con el concepto de “relación” vienen expectativas, recuerdos de relaciones pasadas, y además conceptos mentales condicionados personales y culturales de lo que una “relación” debería ser. Después trataría de hacer que la realidad se ajustase a estos conceptos. Y nunca lo hace. Y vuelvo a sufrir. La cuestión del asunto es: no hay relaciones. Sólo existe el momento presente, y en el momento sólo hay un relacionarse”.

Es difícil entender esto y más aún si, en lo que implica vivir el presente, aparecen otras personas a las que amas y quieres seguir amando. Otra cosa es compartir aspectos de tu vida con las personas a las que amas, pues descubres que en ese “compartir” todo no es posible pues cuando todo lo compartes alguien sufre. El egoísmo (que no egolatría) te lleva a querer compartir, porque eso te hace sentirte feliz. Pero el pensar que hay otras personas que no van a entender tu compartir te hace sufrir, sobre todo cuando la otra persona sufre porque tú compartes.

No estamos todavía tan “evolucionados” para actuar desde el AMOR, con total aceptación y renuncia al mismo tiempo. Nuestra condición humana nos atrapa en ese dualismo. Como seres divinos entendemos la fuerza del AMOR. Como humanos luchamos por la posesión, la exclusividad, la protección de nuestra parcela, de nuestra pareja, de nuestros hijos, de … Y en ese dualismo, en esa polaridad, nos movemos sufriendo cuando hay conflicto entre nuestras creencias arraigadas y lo que sentimos por momentos cuando la grandeza de nuestro Amor nos impulsa a la acción.

Voy a ofreceros la letra de una canción que esta mañana, motivado por estas y otras reflexiones he compuesto. Me había levantado con la intención de hacer mis ejercicios matinales, como habitualmente hago. Pero hay días que romper la rutina también te ofrece el atractivo de la variedad, de la sorpresa, de lo inesperado. Y, como la vida misma, me entrego también con amor a descubrir lo que me puede aportar esos pequeños cambios. Y este poema es el resultado.

 

Te preguntas muchas veces como ser mejor persona.

Te cuestionas si lo que haces hará grande tu corazón.

Eso engrandece tu Ser, si aplicas tus conclusiones,

y no son sólo reflexiones y te pasas a la acción.

 

Descubres que es tu egoísmo quien te lleva a los problemas.

Y que es tu orgullo quien te impide dejar atrás todas tus penas.

Aprende a diferenciar egoísmo de lo que es más bien egolatría.

Y entenderás que, si de verdad te amas, te harás mejor cada día.

 

Todo empieza por querernos, por reconocernos ser eternos,

por comprender que a esta vida venimos a conocernos.

A descubrir nuestra divina esencia, de qué energía estamos hechos.

A ayudar también a los demás a que vivan sus procesos.

 

No pretendo dar lecciones ni de nada ser maestro,

pues sigo siendo aprendiz que sin querer va aprendiendo,

que a fuerza de sinsabores, de amarguras y entre llantos,

he podido apreciar que la vida tiene su encanto.

 

Que no hay que desesperar cuando nada tiene ya sentido,

pues es cuando mas cerca estamos de la luz que se ha escondido.

Y con ella entender, por fin, que todo cuanto hemos vivido

Tenía una razón de ser que antes nunca habíamos visto.

 

Hoy me refugio en mí, en comprender mis sentimientos,

en saber por qué hay días que regresaría al seno materno.

Para sentirme amado y protegido y no sufrir por lo que temo.

Para llenarme así de energía y conquistar luego lo que quiero.

 

Si es así como te sientes, si comprendes ahora mi pensar,

si amas sin saber por qué, si temes dejar de AMAR,

hazme saber que me quieres, como yo te digo que te amo ya,

sin egoísmos ni orgullos, sin miedos ni exclusividad.

 

Con gratitud

Tomás Contell

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