DE CÓMO SE NOS ESCAPA LA VIDA

amorincondicionalA veces siento que se me escapa la vida y no consigo alcanzar no se qué para sentirme más pleno y dichoso. Es un sentimiento que me embarga en ocasiones y me acompaña a lo largo de mi vida en momentos que siguen a una intensa y gratificante felicidad. Es como si hubiese algo en mí que se activa cuando mi vaso de dicha se siente lleno para decirme que no siempre va a ser así, que todo tiene su final, como la vida misma, y que pronto ese sentimiento de plenitud dará paso a lo que ya la vida me ha mostrado que no es otra cosa que el otro lado de la moneda.

A veces ese otro lado son sólo sensaciones como las de ahora que me hablan de la fugacidad de todo, de la inestabilidad del SER que nos llevará al NO SER aunque tengamos claro que son sólo estadios por los que pasamos y que la verdadera esencia de nuestro SER es eterna y siempre permanecerá. Pero el racionalizar este pensamiento, el sentir desde lo más profundo esta sensación de que así es y va a ser, no permite alejar en determinados días esa turbadora sensación de que la vida se me escapa y no sé si hago todo lo que puedo y debo para cumplir mi misión en esta vida.

Puede que quienes me leáis penséis que me “caliento” la cabeza demasiado, que hay que vivir simplemente la vida y dejar pasar el tiempo y lo que con él ella nos traiga. Pero creo sinceramente que, si me leéis, seguro que habréis reconocido en vosotros este tipo de sensaciones en más de una ocasión. En mi caso suelen venirme, como ya dije, después de una intensa felicidad. También cuando se acerca la fecha de mi cumpleaños o al poco de cumplirlos.

Esa asociación de este tipo de sensaciones con las fechas de los cumpleaños ya me viene de hace tiempo. De hecho compuso un poema, al que recientemente le he puesto música, que hablaba de esta sensación cuando una persona joven cumplía creo unos 27 años y ya observaba ella que se sentía “mayor” y que no estaba haciendo realidad sus metas. Curioso que ya tan joven esas sensaciones nos embarguen. Porque parecería más normal que ocurriese cuando pasamos los 50 ó los 60 o más años. Pero me gustó que, a esa edad, ya surgiese ese deseo de entender que la vida es fugaz y hay que sentir que la aprovechamos. Otra cuestión es cómo nos respondemos a esa pregunta y cómo enfocamos nuestra vida para hacerlo. Y para eso no se nos ha preparado. De ahí que, por más que vivamos experimentando, sigamos teniendo dudas de si lo estamos haciendo bien o no.

Este ya no es mi caso porque, después de mucho experimentar, ya tengo claro lo que quiero hacer y en qué quiero emplear mi tiempo. Y de hecho me siento privilegiado de poder hacer lo que realmente me gusta y poder vivir a mi manera. Pero, y eso no es malo, me vienen sensaciones, pensamientos, estados emocionales que me hacen plantearme si voy por el camino correcto o me estoy desviando de él.

Y cuando esto me ocurre me refugio en mi interior, me exploro de nuevo, repaso mi vida, reactivo mis metas, tomo conciencia de mi terrenal realidad y lloro con relativa facilidad ante hechos que me muestran la generosidad en las personas, su cariño sincero hacia los demás, la pureza de su corazón, la solidaridad con los necesitados, la nobleza de sus emociones, la belleza de una canción, la caricia de una mano amiga, los besos de amor de quien te quiere, la palabra de apoyo de quien te estima, el gesto de ayuda desinteresado, la sonrisa abierta de quien es limpio de corazón y tantas pequeñas cosas que me hacen ver que la vida es un continuo descubrimiento de la grandeza del ser humano.

Por eso amo también estos momentos, no los rechazo, no los aparto de mi. Me hacen sentirme más humano, más humilde y valorar tantas cosas buenas que la vida me sigue ofreciendo. Es en estos momentos cuando mi gratitud hacia cuanto he vivido me desborda el corazón y hace que, como ahora, las lágrimas corran por mis mejillas. Pero son lágrimas de gratitud que me hacen amar más a la vida. Ojalá que cuando llegue a cumplir muchos años más pueda seguir sintiendo estas cosas y seguir dando gracias a la vida por cuanto me ha dado. Ojalá que si mañana tengo que dejar este mundo sienta en mi último aliento de vida la misma gratitud que ahora siento y que nadie me recuerde con tristeza por lo que me quedó por hacer, sino con la alegría de saber que fui feliz hasta mi último suspiro de vida.

Gracias por permitirme compartir estos estados de ánimo con vosotros y gracias también a la vida por haberme dado la posibilidad de descubrir esta forma de hacerlo que me hace sentirme mucho más pleno y dichoso.

Con gratitud

Tomás Contell

SOBRE EL AMOR Y OTRAS EMOCIONES

sencillamneteHace tiempo que no escribo en mi blog. La razón puede ser múltiple. Pero la resumiría diciendo que no tengo la “motiv-acción” para ello. Hay otras cosas que me ocupan y abstraen. Pero hoy, un día cualquiera como tantos otros, algo surge de manera inexplicable, algo dispara en mi interior el deseo de escribir y contar mis emociones y sentimientos.

Me sorprende reconocer los diferentes estados por los que a veces pasamos antes de ponernos en acción en alguna dirección u otra. Pero he aprendido, en mi caso, que cuando algo siento de manera especial es por alguna razón, que debo prestarle atención a esas “emociones” y reconocer qué sentimientos están despertando en mí y para qué (más que el por qué) surgen.

Estoy viviendo momentos muy interesantes en mi vida a nivel personal y profesional y me es difícil hablar de ellos. Pero quiero compartir el hecho de que me permiten aprender de nuevo acerca de cómo soy y cómo somos las personas. Si hablo de “relaciones” afectivas, de cómo queremos a otras personas y de cómo surgen en nuestras vidas otros “seres” a los que queremos descubrir y amar también, empezamos a ver la verdadera esencia humana, esa que no es la divina y que nos hace ser egoístas, posesivos y hasta rencorosos por no aceptar lo que la vida nos presenta inexorablemente para nuestro autoconocimiento y desarrollo personal.

Hace poco leí un artículo, que os invito a leer, en http://www.sostenibleycreativa.org/la-red/easyblog/blogger/listings/mano sobre la “Eckart Tolle y el Amor” que me hizo pensar mucho y del que os copio un poco del inicio: “Con el concepto de “relación” vienen expectativas, recuerdos de relaciones pasadas, y además conceptos mentales condicionados personales y culturales de lo que una “relación” debería ser. Después trataría de hacer que la realidad se ajustase a estos conceptos. Y nunca lo hace. Y vuelvo a sufrir. La cuestión del asunto es: no hay relaciones. Sólo existe el momento presente, y en el momento sólo hay un relacionarse”.

Es difícil entender esto y más aún si, en lo que implica vivir el presente, aparecen otras personas a las que amas y quieres seguir amando. Otra cosa es compartir aspectos de tu vida con las personas a las que amas, pues descubres que en ese “compartir” todo no es posible pues cuando todo lo compartes alguien sufre. El egoísmo (que no egolatría) te lleva a querer compartir, porque eso te hace sentirte feliz. Pero el pensar que hay otras personas que no van a entender tu compartir te hace sufrir, sobre todo cuando la otra persona sufre porque tú compartes.

No estamos todavía tan “evolucionados” para actuar desde el AMOR, con total aceptación y renuncia al mismo tiempo. Nuestra condición humana nos atrapa en ese dualismo. Como seres divinos entendemos la fuerza del AMOR. Como humanos luchamos por la posesión, la exclusividad, la protección de nuestra parcela, de nuestra pareja, de nuestros hijos, de … Y en ese dualismo, en esa polaridad, nos movemos sufriendo cuando hay conflicto entre nuestras creencias arraigadas y lo que sentimos por momentos cuando la grandeza de nuestro Amor nos impulsa a la acción.

Voy a ofreceros la letra de una canción que esta mañana, motivado por estas y otras reflexiones he compuesto. Me había levantado con la intención de hacer mis ejercicios matinales, como habitualmente hago. Pero hay días que romper la rutina también te ofrece el atractivo de la variedad, de la sorpresa, de lo inesperado. Y, como la vida misma, me entrego también con amor a descubrir lo que me puede aportar esos pequeños cambios. Y este poema es el resultado.

 

Te preguntas muchas veces como ser mejor persona.

Te cuestionas si lo que haces hará grande tu corazón.

Eso engrandece tu Ser, si aplicas tus conclusiones,

y no son sólo reflexiones y te pasas a la acción.

 

Descubres que es tu egoísmo quien te lleva a los problemas.

Y que es tu orgullo quien te impide dejar atrás todas tus penas.

Aprende a diferenciar egoísmo de lo que es más bien egolatría.

Y entenderás que, si de verdad te amas, te harás mejor cada día.

 

Todo empieza por querernos, por reconocernos ser eternos,

por comprender que a esta vida venimos a conocernos.

A descubrir nuestra divina esencia, de qué energía estamos hechos.

A ayudar también a los demás a que vivan sus procesos.

 

No pretendo dar lecciones ni de nada ser maestro,

pues sigo siendo aprendiz que sin querer va aprendiendo,

que a fuerza de sinsabores, de amarguras y entre llantos,

he podido apreciar que la vida tiene su encanto.

 

Que no hay que desesperar cuando nada tiene ya sentido,

pues es cuando mas cerca estamos de la luz que se ha escondido.

Y con ella entender, por fin, que todo cuanto hemos vivido

Tenía una razón de ser que antes nunca habíamos visto.

 

Hoy me refugio en mí, en comprender mis sentimientos,

en saber por qué hay días que regresaría al seno materno.

Para sentirme amado y protegido y no sufrir por lo que temo.

Para llenarme así de energía y conquistar luego lo que quiero.

 

Si es así como te sientes, si comprendes ahora mi pensar,

si amas sin saber por qué, si temes dejar de AMAR,

hazme saber que me quieres, como yo te digo que te amo ya,

sin egoísmos ni orgullos, sin miedos ni exclusividad.

 

Con gratitud

Tomás Contell

SOBRE EL AMOR Y EL VICTIMISMO

imagenesdeamor12Nunca me he considerado experto en nada. Y menos en el Amor. Aprendiz de muchas cosas sí y enamorado del Amor también. Siempre ha sido una fuerza que me ha impulsado a hacer cosas que unos calificarían de grandezas y otros de estupideces. Pero era el corazón y no la razón quien me impulsaba a hacerlas. Luego descubres, con el paso del tiempo que, como decía Pascal, “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. Y acabas siguiendo al corazón porque por mucho que razones tus decisiones, siempre es un impulso emocional el que te lleva a hacer las cosas. Y se dice que el lugar donde se ubican nuestras emociones es el corazón. Esa zona en nuestro pecho que se expande cuando el amor nos llena y se comprime cuando el dolor por la pérdida de lo que amamos nos contrae y oprime.

Siempre he sido y me considero un “buscador”. Todos lo somos en mayor o menor medida. Lo que ocurre es que, en nuestro proceso de búsqueda, adoptamos estrategias diferentes, tenemos ritmos diferentes, intensidades diferentes, buscamos por lugares diferentes y encontramos respuestas diferentes. Todas nos resultan válidas si con ellas descubrimos algo que nos llena, nos aporta bienestar y felicidad. Hasta que descubrimos que lo hallado y vivido no nos llena suficientemente, que nos sentimos de nuevo incompletos, faltos de “algo” que no sabemos bien definir pero que nos crea intranquilidad, desasosiego, malestar e infelicidad. Y de nuevo nos convertimos en buscadores inconscientes de esa felicidad que se nos vuelve esquiva.

Y de nuevo, como en un bucle repetitivo, empezamos a mirar hacia otro lado como si buscáramos encontrar fuera de nosotros aquello que sentimos nos falta en nuestro interior y nos hace incompletos. Y dejamos de prestar atención a la persona o personas con las que compartimos nuestra vida o nuestros mejores momentos; nos vemos faltos de energía, de motivación, nos sentimos desasosegados, ansiosos, molestos con nosotros y con el mundo porque nuestra atención se vuelve dispersa, no entendemos qué nos pasa y empezamos a culpar a los demás de cuanto nos ocurre.

Culpamos a la pareja que nos ha abandonado porque ya no nos ama, al amante que ha dejado de sentirse apasionado, al amigo que ha decidido “explorar” otros caminos, a los astros porque ya no nos son favorables, al desempleo que nos impide sentirnos “útiles” con nuestro trabajo, a la edad porque su peso nos hace sentirnos más impotentes para luchar por lo que queremos, a la situación política porque no nos facilita las cosas, a la crisis económica porque no nos da oportunidades y a tantas otras cosas que no nos damos cuenta de que no hacemos sino justificar nuestros propios errores, nuestra incapacidad para encontrar por nosotros mismos un camino hacia nuestra propia mejora personal, hacia nuestra excelencia.

Y nos convertimos en víctimas.

En la vida te encuentras a muchas personas que se consideran víctimas. Víctimas del desamor; víctimas del abandono de la persona en quien pusieron toda su confianza y su esperanza de una vida mejor; víctimas de un jefe abusivo o explotador; víctimas de una crisis que se llevó por delante su trabajo o su empresa; víctimas de unos padres que no les amaron suficientemente o de una familia desestructurada; víctimas de una educación que les “castró” mental y emocionalmente; víctimas de haber amado a una persona que no les correspondió y les dañó su autoestima. Víctimas…

Víctimas son quienes realmente sufren un daño o perjuicio causado por una acción u omisión cuya culpa se atribuye a otra persona o a circunstancias externas. Pero ese daño es casi siempre subjetivo y en muchas ocasiones no ha sido intencionado por quien lo ha causado. Por eso más bien deberíamos hablar de “victimismo” para expresar la manera de comportarse de muchas personas ante lo que les ocurre y de cómo hacen frente a las situaciones de la vida. Porque el victimismo es esa tendencia de muchas personas a considerarse víctimas o a hacerse pasar como tales. El victimista se suele disfrazar por tanto de víctima, consciente o inconscientemente, simulando una agresión o menoscabo o desprecio inexistente; y/o responsabilizando erróneamente al entorno o a los demás.

El victimismo está demasiado presente y arraigado en nuestra sociedad, impidiendo que veamos la verdadera cara de nuestra realidad. Esa cara que nos haría ver que hemos adoptado una actitud ante la vida y sus acontecimientos que nos impide reaccionar y comportarnos como seres “especiales” que somos, con capacidades y dones que nos pueden permitir vivir nuestras experiencias desde una perspectiva totalmente diferente, más positiva y más armonizada con nuestro verdadero Ser.

A menudo hay situaciones en las que, en una relación de pareja, alguien empieza a sentirse desmotivado o falto de ilusión por seguir con esa relación que no le hace sentirse feliz. Bien porque no le llena, bien porque no siente que le aporta a su crecimiento personal, o porque desea “explorar” otras posibilidades que le puedan enriquecer más como ser humano, o por las razones que sea. Y nuestro “victimismo” nos hace interpretarlas en clave totalmente negativa y destructiva. Y, en esa clave interpretativa victimista, se acaban diciendo frases como: “tú nunca me has querido”, “yo no he significado nunca nada para ti”, “tu nunca te has sentido enamorado/a de mí” ,“ tú no te has sacrificado en nuestra relación como yo lo he hecho”, “nunca he significado nada para ti”, “nunca te has sentido orgulloso/a de mí”, “todo cuanto he hecho lo he hecho por ti”, etc.

Creo que reconoceréis el comportamiento victimista porque todos lo hemos practicado más de una vez. Y usamos esas frases, tan contundentes como falsas, pues encierran palabras que son en sí mismas una “trampa” para nuestro inconsciente, sin darnos cuenta de que nos hacen verlo todo desde una perspectiva totalitaria y absolutista, que no es real, provocando emociones y sentimientos autodespreciativos, autolimitantes, autodestructivos, convirtiéndonos nosotros mismos sin saberlo en nuestros propios verdugos. Y no nos damos cuenta del peso de nuestras propias palabras: ¿nunca?, ¿siempre? ¿nada? ¿todo?.

Porque lo vivido nunca es tan absoluto como lo vemos desde una perspectiva victimista. Porque esta manera de enfocar lo que nos ocurre nos impide ver con objetividad lo vivido e interpretarlo en clave positiva sacando conclusiones que nos ayuden a aprender y a mejorar en nuestras futuras relaciones. Porque si hemos amado de verdad a quien, por los motivos que sea, quiere explorar otros caminos, debemos desearle de corazón lo mejor en su caminar; porque nunca nadie se va para siempre ni nos deja, ya que lo vivido siempre nos acompaña; porque si hemos sabido aprender de lo vivido, seremos mejores personas de lo que éramos antes y eso nos hará sentirnos más plenos, más auténticos, más sanos emocionalmente, más “empoderados”, es decir, con más capacidad y poder interior para hacer frente a lo que la vida nos presente.

Deseo de corazón a quienes han practicado el victimismo que tomen conciencia de ese estado y busquen la manera de salir de él. Yo lo hice hace tiempo, aunque me costó mucho, lo reconozco. Y sigo observándome día a día para no practicar el victimismo, porque es fácil caer en él y porque nos atrapa sin darnos cuenta. Pero a los primeros síntomas huyo como quien de una enfermedad mortal se tratase. Porque sus efectos son destructivos, letales y la recuperación muy costosa e incierta. Como siempre, debemos estar vigilantes de nuestros pensamientos, porque ellos determinan nuestras emociones. Y también de las palabras que decimos, porque expresan lo que pensamos y nos hacen tomar conciencia entonces de la calidad de nuestros pensamientos.

Se dice que no hay víctima sin verdugo. Pero en el victimismo somos nosotros mismos nuestros propios verdugos y no nos damos cuenta de ello.

Con gratitud

Tomás Contell

LYONESS Y LOS MULTINIVELES

la foto-2Me he motivado hoy a escribir tras haber visto recientemente el programa de la 6ª TV en el que se hablaba de los multiniveles. Porque si bien suelen gustarme bastante estos programas de investigación, me quedé con un sabor agridulce después de lo que el equipo de investigación hizo al respecto.

Fue agridulce porque esperaba una mayor profundidad sobre este tema tan poco tratado con seriedad en España, tan vilipendiado a veces al confundirlo con los sistemas piramidales y tan “manipulado” en lo que a mezclar todos los multiniveles como si todos fueran iguales.

Y lo hago motivado por el hecho de que yo estoy haciendo algo “parecido” a un multinivel para poder tener ingresos económicos que me permitan atender mis necesidades actuales y generar también para el futuro aquellos ingresos progresivos que me den seguridad más allá de la jubilación que me corresponda.

El programa de la 6ª fue interesante en cuanto que trata los sistemas multiniveles como un tema que empieza a verse en España, por mucha gente, como una forma de encontrar salida a la falta de trabajo, emprendiendo una posibilidad de negocio propio en el que la inversión suele ser muy poca y el riesgo está limitado, fundamentalmente, a la información a obtener, a la empresa en la que nos vinculamos como distribuidores independientes, al producto o servicio a ofrecer, a la profesionalización con que abordemos nuestro negocio y al “momentum” en el que nos decidimos a hacerlo.

Para los que estamos haciendo nuestro negocio dentro de la compañía LYONESS, y este es mi caso, fue bueno que no se nos mencionara en el programa. Y no creo que sea porque las cifras de venta de nuestra compañía no sean todavía muy altas, ni por falta de notoriedad de la misma. Creo que más bien es porque no se puede englobar a nuestra compañía como si fuera un multinivel al uso, porque el sistema de compensación y la manera de hacer red no es como los demás (y no voy a entrar en detalles porque no es el objetivo de este artículo), como tampoco los servicios que ofrece ni la manera de hacerlo.

En LYONESS no se vende nada concreto y se vende todo. Más bien se parece a una corporación como Amazón, Ebay o EL Corte Inglés en España, donde puedes encontrar de todo, tanto en las tiendas físicas como “on line”. Esta es la gran diferencia con respecto a otros multiniveles en los que has de comprar productos que en algunos casos serán de indudable calidad pero que en otros el comprador no tiene certeza alguna de sus resultados más allá de creer a quien se los ofrece o de confiar en lo que le cuentan. Así luego vienen las sorpresas, las insatisfacciones y las denuncias provocando que la opinión pública ponga en el mismo saco a todos los multiniveles.

Pero seguro que a nadie se le ocurre pensar que porque la NUEVA RUMASA en su momento actuó fraudulentamente con sus accionistas todas las empresas que salen a bolsa sean iguales. Pero la gente sí lo piensa de los multiniveles. Y, todavía peor es cuando asocian a los multiniveles con los sistemas piramidales, confundiendo, como decían nuestros antiguos maestros, peras con manzanas a la hora de sumar.

Basta con que una persona se dirija a Wikipedia para que le expliquen que los sistemas piramidales están prohibidos por ley en España. Luego, cuando una empresa multinivel funciona en España, hay que aceptar que la ley se lo permite. Además, los sistemas piramidales están planteados para la inversión en dinero efectivo u oro u otros valores económicos y no para productos tangibles o servicios. Otra cosa es que la forma de compensar a quienes se dedican al negocio tenga un sistema en el que se le premie por la cantidad de personas que ha ido incorporando a su red. Pero, que yo sepa, a nadie se le ocurre cuestionar que en las compañías de seguros se premie al agente de seguros por la cartera de clientes que ha ido creando a lo largo de su trayectoria profesional. Y esta cartera de clientes le generan al agente ingresos de por vida mientras que el cliente siga fiel a la compañía.

No quiero adentrarme más en estas cuestiones, porque quiero hacer énfasis en lo que LYONESS tiene de elemento diferenciador con respecto a otros multiniveles. Primero es la fortaleza de la compañía, presenta ya en 46 países, con un crecimiento desde su fundación en Austria en el 2003 que habla de la “bondad” de la idea y del sistema de desarrollo: “juntos somos fuertes al comprar y nuestras compras tienen reembolso inmediato en metálico”.

Al mismo tiempo, LYONESS no vende ningún producto concreto ni servicios, porque lo que hace es intermediar entre las empresas del mercado global y los usuarios de sus servicios para que puedan beneficiarse de los descuentos que estas empresas ofrecen gracias a la intervención de LYONESS. Así de sencillo, pero así de poderoso.

Cada vez hay más pymes que se incorporan al gran club de compras que es LYONESS por las ventajas que les ofrece en cuanto a la tecnología que pone a su servicio para que ganen en su marketing y publicidad y, sobre todo, en los resultados de fidelización de sus clientes e incorporación de otros nuevos. Y para los compradores, ofrece la ventaja de comprar a precios muy ventajosos obteniendo descuentos en dinero que se le reembolsan de manera inmediata.

Claro que, para que LYONESS haga llegar al mayor número posible de usuarios la posibilidad de formar parte de este “CLUB” utiliza el más poderoso sistema de publicidad y ventas, que no es otro que la RECOMENDACIÓN. Y, es normal, que para quienes recomiendan la compañía a otros usuarios, ésta haya establecido un sistema de compensación que hace muy atractiva nuestra recomendación.

Para quienes sintáis curiosidad sobre este sistema no tengáis ninguna duda de dirigiros a mí para que os lo aclare, porque estaré encantado de hacerlo y comprenderéis que es posible compatibilizarlo con otras actividades. Porque eso es lo que yo hago con mi música y mis conciertos, ganando al mismo tiempo un dinero justo, solidario y creciente que me permita asegurarme una digna jubilación.

Os iré contando más cosas sobre LYONESS, con la única finalidad de que quienes me conocen entiendan por qué una persona como yo ha aceptado recomendar a esta compañía y en qué me beneficio yo y quienes como yo deciden hacer lo mismo.

Con gratitud

Tomás Contell

LA BELLEZA Y EL AMOR

_DSC8577Anoche tuve un sueño. Como tantas otras veces no consigo recordar su contenido al despertarme. Pero hay dos palabras que se han quedado grabadas en mi interior: Belleza y Amor. Era como un concurso en el que un grupo numeroso de personas habían sido convocadas para, estando como encerradas para mejor pensar, debían dar respuesta a lo que se nos había planteado al grupo: ¿cuál era la clave para salir adelante en un mundo como el actual? Después de recopilar datos, información, documentos, etc. me surgían ideas que iba anotando buscando luego la forma de hilvanarlas y dar con la mejor manera de integrarlas y resumirlas. Fue así como surgieron las palabras BELLEZA Y AMOR. El orden no importa. Pero el significado de cada una de ellas sí.

La Belleza es algo que nos cautiva, que nos atrae, que nos motiva, que nos apasiona, que nos impulsa a realizar las mejores acciones en nuestra vida, la mejores manifestaciones artísticas. Buscamos la belleza en un paisaje, en una mirada, en un sonido o conjunto de sonidos, en la comida, en los movimientos, en las formas, en el tacto, en los olores, en todo cuanto nos rodea…

Su opuesto, la fealdad, lo vemos como imperfecto, alejado de lo que debería ser la máxima expresión de algo, como una inacabada melodía, como una pintura sin alma, como la falta de armonía en los movimientos o en las formas. Lo feo no es feo en cuanto feo, sino en cuanto nos recuerda que se aleja de lo bello.

Y, aunque seamos capaces de ver en lo feo la belleza escondida que está por descubrir, nos crea una reacción de intranquilidad, de falta de paz porque está todavía alejada esa fealdad de lo que tiene que descubrir que es, en esencia, su propia belleza. Es como tomar conciencia de que todo cuanto no es bello, lo es porque no ha iniciado todavía el camino hacia la búsqueda de su propia belleza escondida.

Y visto así, puedo empezar a ver algo hermoso hasta en lo feo. Porque hay un sentimiento que va surgiendo en mi manera de ver lo feo, en mi manera de enfocar la realidad que no me gusta.  Ese sentimiento es el que marca la diferencia entre huir de lo feo, aborrecerlo incluso, rechazarlo, no aceptarlo, llegar incluso hasta odiarlo o, por el contrario, sentir una gran compasión, ternura, cariño y enorme deseo de acompañarlo hacia la búsqueda de su belleza escondida.

Y ese sentimiento es el AMOR.

El AMOR es, como siempre acabo descubriendo, la gran fuerza que todo lo mueve, que todo lo transforma, que todo lo hace BELLO, porque el AMOR es BELLEZA PURA. Todo surge del AMOR y todo tiende a ÉL. Cuando hay AMOR todo es perfecto, todo está en calma, todo es PAZ, todo es comprensión, todo es vida en acción, todo es pureza y armonía. Cuando me enfoco en ver dónde está lo bello en lo feo, y lo enfoco desde el AMOR, todo lo veo diferente. Y yo me siento diferente.

Cuando siento AMOR, toda la energía del Universo la percibo a mi alcance y servicio, pienso que todo es posible, que los miedos ya no existen, que cuanto sueño y deseo puedo alcanzarlo, que aquello que veía como feo tiene escondida una gran belleza que ahora sí soy capaz de ver. Y comprendo que cuando el AMOR entra de lleno en lo feo, su transformación será inevitable, será progresiva y llegará a ser más grandiosa todavía gracias al camino que ha emprendido y por la maravillosa mutación que se producirá.

El AMOR nos lleva a la BELLEZA suma. Y la BELLEZA nos hace sentir la grandeza del AMOR. Y la verdadera GRANDEZA del AMOR es aprender a verlo y sentirlo tanto en la BELLEZA como en la FEALDAD. A partir de ese momento descubrimos el gran poder transformador del AMOR, pues lo bello es más bello y lo feo empieza a dejar de serlo.

Mi sueño ya no lo recuerdo, pero los sentimientos que provocaron en mí esas dos palabras se han quedado grabados en mi corazón para siempre y quería compartirlos.

Con gratitud

Tomás Contell

Smiley face
* Campos obligatorios

Categorías